Colección Voyeur

Martes 08 de Junio de 2004
Metrosexual: El Nuevo Paradigma... ¿de hombre? Primera Parte
"El típico metrosexual es un joven con dinero para gastar, que vive en las metrópolis, donde están las mejores tiendas, clubs, gyms y las mejores peluquerías. Puede ser oficialmente gay, hetero o bisexual, pero esto no tendría tanta importancia porque se toma a sí mismo como su propio objeto de amor y placer. Son profesionales independientes, modelan, trabajan en los medios y las productoras o en la música pop y, ahora, también en los deportes, pero aman los productos de vanidad masculina…”

Mark Simpson, "Meet the metrosexual", Salon.com, July 22, 2002



Una definición simplista de Metrosexual se me antoja: Parecidos a los machosposmo, pero con mucha plata y/o capacidad adquisitiva.
Inventada en Inglaterra por Mark Simpson en 1994 –¿tanto tiempo llevan existiendo?–, define al hombre del siglo XXI. Este nuevo varón –si se lo puede llamar así–, se la pasa saliendo del tocador o de los salones de belleza y del placard, closet, armario o vestidor, lo que sea que tenga a mano.
Adinerado, petulante, fatuo, estrepitoso, algo afeminado, egoísta, ególatra, materialista, acaparador, utilitario, vanidoso, presuntuoso, envanecido, pedante, vacío, presumido, fachendoso, soberbio, altanero, inmodesto, engreído, ostentoso, fantoche, aparatoso, rimbombante, teatral, pomposo, fastuoso, bufón, mequetrefe, marioneta, llamativo, recargado, complicado, recargado, lujoso, exagerado, hueco, jactancioso, altisonante, pretencioso, extravagante, excéntrico, provocador, estridente y chillón.
A-do-ra vestirse con ropa llamativa, precisamente porque quiere exhibirse como en una pasarela. Se pinta las uñas, usa cremas faciales, corporales, hidratantes, nutritivas y estimulantes. Se tiñe el pelo, se hace masajear, hace gym y aparatos, pero con mucho cuidado para no dañarse lo que considera que es lo más importante que tiene: su propio cuerpo.
Porque el metrosexual –así, con minúsculas–, es un narcisista exacerbado. Se gusta a sí mismo y se adora como si fuera el único ser viviente en todo el universo. Egocéntrico por definición, le importa mucho hacerle saber a todos los demás que se gusta y se ama en serio.
Quizás este engendro que Mark Simpson cree haber definido existe hace ya tiempo, sólo que antes no se mostraba tan abiertamente. Recuerdo que haber conocido hombres que no se avergonzaban de teñirse el pelo, pintarse las uñas o usar cremas y potingues para mantener la piel y afeites para embellecerla. Recuerdo haber conocido a un prestigioso abogado y al presidente de una gran corporación de medios de comunicación que solían hacerlo –el ejecutivo que yo sepa, sigue haciéndolo–, ya en los primeros años de la globalización. Pero claro, eran opulentos y todopoderosos que del mismo modo que se creían inmortales, se liberaban de esa pesada imagen de hombre, de macho, que ha singularizado a los varones por milenios. Los metrosexuales, como esos dos mequetrefes, se sentían totalmente contactados con su parte femenina y no tenían miedo de exteriorizarla.
Mentiras.
En el caso de esos dos tilingos, no era más que pura afectación, mostrarse diferente desde el pedestal en el que se sentían ubicados.

Are you a Metrosexual?
La pregunta, ya está instalada. Que es lo mismo, para los tiempos que corren, que instalar la idea en la mass media que si uno no puede parecerse a estos figurines cuya máxima obsesión es sentirse bellos y mostrarse fachosos, no es nadie ni nada.
No existís (tal como asegura una muletilla muy en boga entre los jóvenes de este primer decenio del tercer milenio).
David Beckham, futbolista inglés que se pinta las uñas, se tiñe el cabello y posa para revistas gay, desvela a las histeriquitas femeninas de nuestro tiempo, dejando en claro su masculinidad afeminada. Su esposa, Victoria, asegura que no cree que la haya engañado... con mujeres (la bastardilla es nuestra).
Quizás Beckham sea uno de esos hombres a quienes les gustan las mujeres, pero adoptan parte de la manera de ser y de la estética gay, precisamente porque hay otros hombres –también mujeres, que se de por enterado–, que cuestionan su sexualidad y, quizás como una provocación, lo transforman en un juego que les gusta jugar. La opinión es que adoptar elementos de la cultura gay, es para el metrosex también un recurso para, fuera del anonimato como están, marcar una clara diferencia con lo que ellos denominan “los hombres grises”.
Se consideran a ellos mismos el modelo, el nuevo paradigma de hombre del milenio, y cada vez son más los que tratan de emularlos, de ser como ellos.
Tiemblo de solo pensar qué pasará cuando haya seres humanos de género masculino que empiecen a sentirse mal por no poder dar respuesta a esa pregunta que los medios de comunicación ya están instalando a nivel mundial: Are you a Metrosexual?

Híbridos de las metrópolis
El término Metrosexual, acuñado en estos procelosos tiempos de la globalización, proviene de la unión de metro, por las áreas metropolitanas, grandes urbes o megalópolis y lo de sexual será por el sexo. Aunque parece contradictorio.
Lo que no resulta para nada contradictorio es el hecho que esta nueva subespecie esté rompiendo moldes, corazones e identidades, fogoneado desde los grandes medios de comunicación mundiales, favorecidos por el desarrollo tecnológico del satélite y la Internet que lo definen como “Guapo, refinado, a la moda y en cacería femenina”.
¿Qué se busca significar con ese “... en cacería femenina”? ¿Qué no se trata de homosexuales? ¿Qué van pa´ lante? ¿Qué les da lo mismo comerse un chocho que comerse una buena polla?
Hombres refinados los hubo siempre. No se necesita ser metrosexual para aconsejar a la esposa, la novia o la amante cuál perfume le va mejor a la piel; si tal o cual vestido la favorece o si el vino ideal para las carnes rojas está en la línea de los Malbec. Estas características –que en los metrosexuales parecen ser motivo de confusión respecto de la orientación sexual–, nada tienen que ver con llevársela a la cama para darse mutuamente una excelente cepillada, como la llamaría la adolescente Melisa P.
“Entonces ¿cuál es la diferencia entre un hombre y un metrosexual? –se pregunta Anhioa Torres, corresponsal de la agencia EFE, en su nota El metrosexual: el hombre del siglo XXI–. Digamos que la metrosexualidad es el justo medio entre el troglodita, bebedor de cerveza, fanático del fútbol y asiduo asistente de bares y ese refinado «dandy» que puede distinguir a ojos cerrados la diferencia entre «One» de Calvin Klaine y «Envy» de Gucci”.
No veo a qué tanto aspaviento. Mi esposo viene haciendo eso desde hace una punta de años, eligiendo para mí los perfumes que sabe que a mí me gustan y los que ni yo se que me gustan y el ha aprendido a reconocerlos, y no se siente un metro... nada.
Y como me dijeron que cuando escriba, escriba de a poco, por ahora dejo aquí lo que había prometido. Pero eso sí, to be continued.

PD: Mis recuerdos cotidianos a Dakota, que en un correo electrónico de esos de SPAM, me regala una clave (password) gratis (free) para tener orgasmos. Gracias, pero ya los tengo sin necesidad de usar password.
También a EYrQttVE3sBe1aKsYqa@oknijb.com (¿qué clase de dirección postal es eso?), que por cuenta de www.LasVegasLiveDealer.com me ofrece jugar (y ganar) en vivo desde mi computadora, como si estuviera en la esa ciudad del desierto de Nevada, que fundara un gangster a partir de un miserable parador para los ómnibus que transportaban soldados hacia la costa Oeste.
NB a la PD: Gracias a Victoria, por el texto –genuino, emotivo, profundo– de su comentario. Para ella, que sabe de qué va la cosa, un beso.
 
Publicado por Silvia a las 18:04

Respuestas
15 Enero 2005 - 13:04
Enviar un emailpaul sosa
kkgkgmg
02 Abril 2005 - 00:23
Enviar un emailguillermina
increible...los hombres de esta epoca, estan terribles, no sacaron todos los privilegios de ser mujeres...ya una no puede histeriquear, porque se te adelantan! y encima q anden haciendo cosas q antes eran totalmente ¨nuestras¨, puff, no soy feminista, pero con esto si, ironico, no? de todas maneras...gracias a los metrosexuales, ya no se si soy hetero, bi o que!, solo se q me gustan los hombres!
02 Abril 2005 - 18:01
Enviar un emailSilvia Bonasi
Estimada Guillermina: Lo que mencionas es rigurosa realidad. A mí, personalmente, me ha llevado a reflexionar acerca del siguiente hecho: ¿nos la tenemos merecida? ¿En qué medida colaboramos las mujeres para que esto ocurra. Y me refiero, especialmente las madres que en los sesenta eran jóvenes y hoy a sus años siguen histeriqueando y viviendo en soledad, quejándose que no hay hombres, pero sin estar dispuestas a aceptar que el hombre y la mujer no están para competir sino para complementarse. Madres que hoy, a los cincuenta o más años, compiten con sus hijas y viven con la vana pretensión de inmortalidad, cortajeándose y estirándose sólo para "tirar" un poco más con la ilusión de la juventud pasada. Los hijos, Guillermina, no aprenden por lo que los padres "dicen" sino por aquello que los padres "hacen". Y una última reflexión, puesto que te manifiestas como una mujer a quien le gustan los hombres: sí hay hombres, pero para la mayoría de nosotras, las mujeres, no son lo que imaginábamos: príncipes azules montados en corceles blancos. Son hombres. Con sus grandezas y sus miserias, con sus aciertos y sus errores... con su humanidad. Y ¿sabes qué es lo peor? Están ahí, a la vuelta de la esquina, tan solos como la mayoría de las mujeres que se quejan de estar solas, pero no están dispuestas a resignar nada por dejar de estarlo. Con todo mi afecto, te dejo un beso. Silvia.
26 Junio 2005 - 12:15
Enviar un emailAndrés
Los metrosexuales son un producto de la globalización, y me da asco que embanderen algo tan estúpido y tan superficial como una estética totalmente falsa. Saludos!
31 Julio 2005 - 21:42
Enviar un emailmarco
una mas de los que no tienen nada en que pensar, seimpre han exitido pero solo por vender algo tienen que inventar algo mas estudipo, y lo pero es que el mundo entero lo adopta sin saber las ideas principales, que importa si a un hombre le gusta estar arreglado o no, no es motivo ni siquiera para dedicarle un reportaje en el diario local, dejemos de pensar en vanidades y mejor pensemos mas en la familia y en los nuestro, educando a los pequeños para no lamentar cosas estupidas en el futuro, saludos desde Trujillo - Peru
04 Octubre 2005 - 19:13
Enviar un emailRicardo
Quiciera saber como puedo considerarme un verdadero Metrosexual; pues aunque (espero no ser tan presumido) soy bastante atractivo, voy a los gym, tambien a sesiones de Spa, mi vestimenta y calzado son de marcas reconocidas, ademas de que consumo varios libros y revistas para atraer a mi sexo opuesto (las mujeres) aun no se si cosiderarme Metrosexual pues me compro con otros Metros, como Beckham y digo ese si es un mettrosexual. Asi que por el momento solo digo tener tendencias Metrosexuales, hasta que sea un modelo reconocido o si no alguien famoso me trevera a decir con toda seguridad: Soy un Metrosexual.
04 Octubre 2005 - 21:37
Enviar un emailSilvia Bonasi
¿Hablas en serio? Sí. Creo que hablas en serio. ¿Esperas que te responda? No. No pienso responderte. Allá tú. Eres dueño de tu vida, hazte cargo. Gracias por participar. Silvia
04 Octubre 2005 - 22:41
Enviar un emailAnamar
Ricardo, aunque no me preguntaste a mí, como soy una "metomentodo" voy a tratar de contestar a tu inquietud. Para ello voy a usar una frase de Margaret Thatcher: "Ser poderoso es como ser una dama. Si tienes que andar diciéndoselo a la gente, es que no lo eres". Cambia "poderoso" por "metrosexual" y tal vez tengas la respuesta que buscabas. Por otra parte, te agradezco la aclaratoria sobre el sexo opuesto. Había llegado a pensar que el concepto de género había echado raíces.
05 Octubre 2005 - 02:04
Enviar un emailSilvia Bonasi
Anamar, amiga mía. Tú tienes la diplomacia de un búfalo cuando está enojado, pero debo reconocer que la alegoría de la Thatcher es la más adecuada. ¿Qué demonios de paradigma de hombre es un "Metrosexual"? Gracias por participar. Un beso, Silvia.
10 Octubre 2005 - 14:20
Enviar un emailRicardo
No todos somos iguales: Ya antes habia enviado un comentario, pero na habia tenido tiempo de ver si habia una contestacion, Silvia me parace eres un tanto feminista o tienes algo en contra de nosotros. Seguramente si. Al parecer te desagradan los hombres que sean vanidosos y egocentricos, es mas me figuro que te tomas muy encerio esta definicion de un hombre Metrosexual, de seguro piensas que somos exageradamente superficiales, ademas de despinfarrar el dinero en cosas materiales, me temo te equivocas "no todos somos iguales"; no solo me interesa mi aparienca fisica, si no tambien mi interior, la definicion sino mal recuerdo de un hombre bello es: la belleza no solo es externa, tambien devemos tenerla en lo mas profundo de nuestro ser. No como personas narcicistas, que solo pensamos en nosotros mismos, creo y sabes la mitologia de por que se le dio el nombre : Narciso a una flor. Mi idea del hombre ideal (un metrosexual) es que tambien deven de caber todas las pasiones humanas dentro de el: sencilles, humildad, etc. Como podras darte cuenta, he tratado de explicarte que tambien somos seres humanos tan sencibles como cualquiera, sentimos, amamos y lloramos. De menos yo jamas he menospreciado a una mujer sae como sea .Tal ves por mi pasado, que yo fui practicamente abandonado por mi padre y mi educacion me fue dada por 3 hermosas mujeres, ente ellas mi madre. Para mi la mujer es el ser mas amravilloso de esta creacion y por ello quiciera compensarles siendo el hombre ideal para ellas. Espero y me comprendas que algunas partes de esta definicion del hombre Metrosexual son erroneas. Gracias por escucharme y por leer ten tremenda explicacion.
03 Julio 2008 - 13:12
Enviar un emailMarcelo
ser "metrosexual" es un modo de decir que uno es "puto" (sin reconocerlo, porque para eso hay que tener agallas!!!! en estas epocas que corren por el famoso "que diran?") Es un eufemismo!!!! son putos con minusculas.

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