¡Jolín! ¡Mira por dónde! ¿Epidemia de pereza erótica?
A partir de la nota de Simón, me remití a las fuentes y allí descubrí que una de cada cinco parejas casadas se solaza menos de –¿leí bien?– ¿diez-ve-ces-por-año? ¡Hostias! ¡Así no hay quien aguante!
Se culpa a la vida moderna con sus parejas demasiado ocupadas en sus respectivos trabajos para pagar la hipoteca, mantener las tarjetas plásticas, adquirir cada vez más bienes de consumo y luchar despiadadamente por mantener la seguridad –sin saber que se trata de una ilusión– y el status, sin sospechar siquiera que se trata de una de las mayores falacias que ha esparcido el capitalismo salvaje –como la mala hierba entre la mies–, favorecido por la tan mentada globalización.

Michele Weiner, terapeuta, asegura que “... un matrimonio con falta de relaciones sexuales es un matrimonio en peligro...” ¡Jo, tía! ¿Y para llegar a esa conclusión has tenido que pasar por la universidad? ¿Y explicar esto te ha llevado un libro entero?
"... la falta de tiempo es sólo una consecuencia de la asignación errónea de prioridades" –nos espeta Michele, tan campante y con esos aires de expertos que se dan algunos–. "Las parejas tienen que darse cuenta de que la relación sexual lleva a la intimidad y fortalece la relación".
Pues si a un pueblo hay que explicarle esto tal y como lo escribe la tía ésta, el paso siguiente es que algo está funcionando muy mal por allí.
Y se entiende que esta epidemia tenga su epicentro en los Estados Unidos de Norteamérica, cuna de la democracia, bastión de la libertad, baluarte de la justicia, defensa de toda las iniquidades del planeta y, al día de hoy, país guerrero por excelencia.
Haz el amor y no la guerra, era la consigna de los jóvenes de los setenta que se oponían a la guerra de Vietnam. Pues parece que ha ganado la guerra, porque el amor brilla por su ausencia.
Por lo pronto aquí, nosotros, tenemos la suerte de tener nuestro diván, desde donde nuestra compañera La Bacana, nos regocija con sus sugerencias y sus apostillas del Kamasutra, para aprender un poco más todos los días cómo disfrutar del sexo y salir de esa rutina de él-arriba-ella-abajo, que a mí –no sé a vosotros–, me pone de cajas destempladas..
Os dejo un beso