Agripina fue, ciertamente, una mujer nefasta y de vida disipada, capaz de cualquier cosa con tal de llevar a su hijito Nerón al poder, como por ejemplo envenenarle la comida a su esposo, el emperador Claudio. Pero en los últimos tiempos de su vida sus actos son propios de una verdadera matrona de la Antigua Roma.
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Neron atacando a Octavia, de Luca Ferrari pinacoteca de Bologna
Efectivamente, cuando Nerón fue a pedirle su consentimiento para divorciarse de su primera esposa, Octavia, se lo negó. Y no vaciló en ponerse resueltamente en contra de su hijo cuando éste asesinó a Octavia para casarse con Popea Sabina.
Tácito asegura que para evitar el divorcio, Agripina llegó a ofrecerse ella misma convertirse en amante incestuosa del emperador, pero su hijo parece haberla rechazado. Esta actitud ?como a Octavia por participar en una conjura?, terminó por costarle la vida.