Todavía tengo un desdibujado recuerdo del alboroto que produjo el film de Serge Gainsbourg en todo el mundo. En algunos países, como por ejemplo la Argentina, sencillamente nunca se pudo estrenar en los cines. Creo que también se había prohibido propalar ?¿Propalar? ¡Uh! ¿Cuánto hace que no se usa ese término para la radiodifusión?? el tema musical, interpretado por Jane Birkin y el mismísimo Serge Gainsbourg que, si la memoria no me falla, por aquellos tiempos era su marido, o pareja o lo que fuere. Actualmente, el tema principal de Je t´aime, moi non plus, se usa como cortina musical de un programa radial que se emite en Buenos Aires.
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Producida en Francia por Jacques-Eric Strauss y Boris Vian, se estrenó en 1975, y cuenta la historia de un amor marginal, el de dos camioneros ?Krassky (?Pero me dicen Krass?), interpretado por Joe Dallesandro y Padovan (Hugues Quester), un italiano alocadito?, en el contexto del difícil mundo de la homosexualidad de aquellos tiempos, en una localidad indeterminada de provincias, en Francia. Para ese momento, el argumento debió ser fuerte hasta para los franceses, puesto que busca penetrar la profundidad de la psique y los sentimientos de los personajes, especialmente a partir de la entrada de un tercero en discordia.
Bueno no es un tercero, porque es una, se llama Johnny, y es una jovencita con aspecto de muchachito (?Boris me llama así porque casi no tengo tetas ni culo?) que trabaja de camarera en un desastrado local de comidas rápidas para camioneros, y cuyo papel interpreta una Jane Birkin casi adolescente.
Con imágenes fuertes para aquellos tiempos, por momentos la trama se vuelve tan sórdida, como soez y ordinario es Boris (Reinhard Kolldehoff), el dueño del parador. Boris, además, organiza concursos de un grotesco strip tease para los parroquianos habituales de su local, con las féminas del pueblo, antes del baile de fin de semana. En mi opinión esas son las escenas más patéticas de todo el filme.
Para comprender cuáles pueden haber sido las razones para tanto encono, hay que retrotraerse a la década de los setenta y tener en cuenta la larga tradición de represión y prohibiciones de los gobiernos latinoamericanos, porque de lo contrario no se llega a entender tanta censura, a excepción de un rápido desnudo completo, una escena en la que Jane Birkin parodia una masturbación, y un par de encuentros sexuales que no son ni tanto tan realistas como los que se pueden ver hoy en una película de Hollywood.
Por cierto, Gerard Dépardieu ?debe haber sido uno de sus primeros papeles en cine?, aparece en dos ocasiones, dice dos o tres palabras e interpreta a un personaje que ni siquiera tiene nombre. En resumen: 98 minutos frente a la pantalla con un contenido trivial que miré sólo por curiosidad y porque en su momento estuvo prohibida.
Besos.