Colección Voyeur

Lunes 08 de Noviembre de 2004
De filósofos y hetairas

El más famoso de los oradores de la Grecia Antigua, Demóstenes, defendió la función social de las hetairas –las prostitutas de Grecia–, cuando dijo: “Las hetairas sirven para proporcionarnos los placeres, las concubinas deben encargarse de las necesidades cotidianas y de los cuidados que la salud exige, y las esposas deben darnos los hijos legítimos y cuidar nuestra casa”.

Parece ser que la más célebre hetaira del mundo griego fue Lais de Corinto, por la que Demóstenes viajó hasta Atenas sólo para conocerla. Y fue en su casa, rodeada de sus invitados, que se habló de sabios y filósofos, cuando la hermosa joven –que no conocía los escritos de Demóstenes, ni le interesaban–, debió responder a la pregunta del aparente desprecio que parecía mostrar por el filósofo. Dicen que la deslumbrante prostituta, sonriente, contestó: “Si vosotros supieseis lo que me piden y lo que me hacen estos hombres a los que vosotros llamáis filósofos cuando están a solas conmigo...”

 
Publicado por Simon a las 05:03

Respuestas
25 Mayo 2005 - 18:36
Enviar un emailsegui
La influencia de las hetairas en la cultura griega es famosa, reconocida e importante, tanto en los políticos, Pericles, como en los filósofos y escritores (desde Aristóles y platón a Sófocles). ¿Me pregunto qué sucede en nuestra época con tan adorables mujeres... y los intelectuales?
26 Mayo 2005 - 10:36
Enviar un emailSimon Paterson
Son diferentes las épocas, diferentes las hetaitas y tan distintos como pueden serlo Platón de Jacqes Derrida, los intelectuales. No obstante, habrás leído la nota de Silvia respecto de la vida de Jacqes Simenon, aunque claro, las prostitutas de hoy no son las hetairas de ayer. Y me parece que en nuestra sociedad las hetairas no sólo han bajado de nivel, sino que se han transformado en "respetables" señoras, y las mujeres que cultivan el intelecto no descollan por su vida social y amorosa. Una buena pregunta para la reflexión. Gracias por tu comentario. Simón.
28 Mayo 2005 - 17:14
Enviar un emailSegui
De acuerdo contigo. Y quiero precisar que intelectuales "puteros" los ha habído bastante cercanos en el tiempo. Así, Bataille, Henry Miller, Adamov y otros. Y pienso que ahora lo que sucede es temor por parte de los escritores ha declarar su gusto en recuentar burdeles, o como queramos llamarlos ahora. Que los hay, burdeles y frecuentadores. Yo mismo.
28 Mayo 2005 - 19:29
Enviar un emailSimon Paterson
A eso se le llama, en mi pueblo, hablar claro y ser sincero. Tenemos, en la parrilla, a los dos Henri, para contar pantallazos de su vida amorosa. Segui, tal como va hoy el mundo, con sus "machosposmo", sus "metrosexuales" y toda esa retahíla de sex symbols, no creo que frecuenten las casas de pago. ¿Para qué? Si cualquier reunión termina en orgía, y no sólo de sexo. Mejor dicho aún, lo que queda para lo último, cuando ya están descerebrados a fuerza de alcohol y drogas, es el sexo. Si queda con qué. Por cierto, contestarte, me ha hecho reparar en un error en la respuesta anterior. No es Jacques (¡Por Dios!) es George. Gracias por tu comentario. Simón.
29 Mayo 2005 - 02:22
Enviar un emailSegui
Un último comentario sobre el tema,Simon. Los frecuentadores de burdeles, entre los que me cuento, baitaillano, hedonista y esteticista como soy, no lo hacemos por la necesidad de tener que pagar por el sexo; nos gusta este, digamos, mundo tan greco-latino de los lupanares, adoramos, sí, a estas hetairas, que sus cualidades humanas tienen también, bien que diferentes a las que sabes de la Antigua Grecia. A mí me dieron materia para un libro, lo que les agradezco infinito, además de algunos momentos amorosos de verdad. Simon, gracias por tu página.
29 Mayo 2005 - 17:27
Enviar un emailSimon Paterson
Y es que, a manera de síntesis, podría decirte que son mucho más auténticas y de alguna manera honestas, de todas aquellas mujeres que han entrado en la perversión de estos tiempos que significa "contraer patrimonio", un eufemismo, si lo hay, de la prostitución. Con las hetairas de los burdeles, al menos sabes muy bien a qué atenerte. Es mi humilde manera de ver las cosas. Gracias por este intercambio de opiniones, amigo. Un abrazo. Simón

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