Colección Voyeur

Martes 09 de Noviembre de 2004
Mesalina Meretrix

Valeria Mesalina era hija de un primo de Claudio, Barbato Mesala, y casó con el princeps cuando sólo tenía 15 años y él 45, dándole dos hijos Británico (que sería asesinado por Nerón) y Octavia, que sería la primera esposa de Nerón, de la que se divorció y a la que asesinó, acusándola de conspiración. La hermosa jovencita, sobrina en segundo grado de su esposo, fue una de las más bellas y libertinas emperatrices de Roma.
Aunque no había quien se atreviera a decírselo a su marido, los enemigos de Mesalina aseguraban que ella alquilaba una celda vulgar en uno de los burdeles de más baja estofa de la ciudad adonde acudía, bajo el seudónimo de Lycisca, para saciar su infatigable necesidad de sexo. Por supuesto, como buena meretrix que se preciaba ser, cobraba por sus servicios –se ganaba la vida por sí misma–, y cada mañana luego de terminada su labor, pagaba la comisión al encargado del burdel y volvía al palacio.


Mesalina y Cayo Silio (Pavel Alexandrovich Svledomski
siglo XIX-XX)

Mientras Mesalina dominó a su marido a su antojo, sus excesos no tuvieron límites. Ni para manipular los hilos del poder –mandó asesinar a la bella Livila, hermana de Calígula, porque era demasiado hermosa y tenía cierta influencia sobre Claudio, y a Valerio Asiático, por querer apropiarse de sus bellos jardines–; ni para su lujuria, lo que no le resultaba nada difícil dada su extremada belleza, para conquistar a senadores, militares y cualquier hombre que pudiera servir a sus propósitos, sin importar clase, parentesco, o riqueza. Su fama de mujer de voluptuosidad extrema la convirtió en leyenda y en sinónimo de libertinaje.
Los historiadores romanos han dejado constancia una extensa lista de amantes y se dijo de ella que llegó a utilizar el palacio para desafiar a la más veterana de las prostitutas de Roma a una competición para ver cuál de las dos era capaz de resistir durante más tiempo a más hombres. Por supuesto, ganó.
Pero estos desmanes estuvieron ocultos para el conocimiento de Claudio, hasta que en el año 47 Mesalina se encaprichó con uno de los hombres más apuestos de Roma, el cónsul Cayo Silio, con quien celebró una suerte de esponsales y declaró su intención de tener hijos con él. Entonces, los hombres de confianza del  princeps, conscientes que en la práctica aquello constituía un golpe de estado que ponía en peligro a Claudio, lo obligaron a reaccionar. Mesalina y Silio fueron detenidos y ejecutados, y muchos de los invitados a la fiesta fueron asesinados por los miembros de la guardia pretoriana.

 
Publicado por Simon a las 05:05

Respuestas
Aún sin respuestas.

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces