Las hetairas no sólo cultivaban las compañía masculina, alegraban los banquetes ?las esposas de los griegos no podían asistir a ellos?, y lucían su belleza física, sino que además poseían dos conocimientos nada comunes, de los que cualquier mujer honrada de aquella época tenía como vergonzosos: sabían leer y escribir.

Teniendo en cuenta lo que en su momento había manifestado Demóstenes acerca de la función social de las hetairas, Solón, el padre de las leyes, uno de los siete máximos sabios de Grecia, fundó el Dicterión de Atenas, un burdel a cargo del estado, con lo que se convirtió en la práctica, en el primer encargado de un prostíbulo oficial, un chulo estatal , bah.