En una nota anterior que trata del matrimonio en Grecia ?especialmente en el período clásico, también llamado Siglo de Oro?, se mencionó que las relaciones sexuales entre el marido y la mujer debían ser más bien esporádicas, porque no era frecuente que una pareja tuviese más de dos o tres hijos. Es de suponer entonces que los infanticidios de las niñas ?semejante a lo que relata un célebre antropólogo en ?Asesinatos en el Paraíso??, debían ser de cierta manera frecuentes cuando la pareja ya había tenido una hija.
Los hombres, también lo mencionamos, recurrían frecuentemente al servicio de prostitutas, pero no de poder hacerlo, y ante el hecho de la regulación del control de la natalidad, se controlaban los embarazos, recurriendo a diversas maneras de evitar el embarazo, entre las que se debe mencionar el coito anal y la masturbación.

Motivo en vasija griega del siglo IV a. C., Museo de Tarquinia
El sexo anal, también llamado contra natura, estaba muy generalizado en Grecia ?recordemos que los hombres también recurrían a jóvenes efebos?, no era considerado antinatural y eso explica el porqué eran las nalgas y no los senos de las mujeres, la parte del cuerpo que más atrapaba el interés del hombre.
Tomando en consideración los testimonios de diversas épocas del helenismo, acerca de lo apreciado que era el trabajo de los guarnicioneros o curtidores ?que fabricaban consoladores de un cuero muy terso?, sabemos también que las mujeres posiblemente hacían más que tejer en el gineceo, y no es de extrañar que recurrieran a la masturbación o a los juegos entre mujeres utilizando un falo artificial para compensar, mientras los hombres traían la o él amante a casa.