Sofía Augusta Federica von Anhalt Zerbst, más conocida como Catalina II La Grande, Emperatriz de todas las Rusias, era hija de un príncipe alemán, y había nacido en Stettin ?actualmente Szezcin, Polonia?, en 1729. Fue elegida para unirse en matrimonio con el príncipe Pedro, heredero del trono de Rusia y aunque se dedicó a complacer a su esposo, nunca consiguió su afecto.
Le dio un heredero a la corona de Rusia, aunque parece ser que para ello recurrió al adulterio, puesto que su marido no podía concretar el acto amoroso.
Desde que llegó a Rusia, aquella princesita alemana cambió mucho y terminó siendo amada por el pueblo, pero lo que permaneció inmutable a los casi tres decenios que gobernó fue la pasión por sus dos grandes colecciones: las obras de arte y los amantes.

Retrato al óleo de la Gran Duquesa Catherine Alekseevna,
futura Emperatriz Catalina II La Grande,por Aleksey Antropov, 1760s,
se conserva en el Museo de Arte de Saratov, Rusia.
En sus años de madurez, Catalina II La Grande tuvo una vida amorosa muy intensa. Asistida por sus dos leales amigas ?las ?experimentadoras??, la condesa Bruce y la señor Protassov, escogía hombres jóvenes y fuertes que eran convocados en calidad de aspirantes a la corte, donde en primer lugar el médico privado de Catalina los sometía a reconocimiento médico, tras lo cual ?las experimentadoras? los probaban antes de llevarlos frente a la emperatriz.
Los amantes que Catalina tuvo en la última etapa de su vida, hasta bien avanzada su edad, no fueron otra cosa que objetos de placer. A cambio de sus favores, ella les concedía todo lo que deseaban, y cuando ya no le gustaban o se hartaba de ellos, los despedía con delicadeza, enviándolos en viajes de misión diplomática o asignándole puestos en comarcas lejanas.

Catherine Z. Jones interpretando el papel de Catalina la Grande
en el film producido por HBO para televisión.
Cuando comenzó con este período de su vida licenciosa, Catalina tenía ya 46 años y y aún le habían de quedar veinte años más llenos de amor y deseo. Esta última parte de su vida parece haber sido la que inspiró el clásico de la literatura erótica "Memorias de una Princesa Rusa".