Hola, a todas y todos. Disculpad la ausencia y sigamos aprendiendo las posturas que nos enseña el Kamasutra para disfrutar más del sexo. En este caso, se trata de La Posesión, y se trata de una posición donde se comprometen los cuerpos hasta quedar casi pegados. No es recomendable para quienes practican el sublime arte del sexo como si se tratase de un ejercicio que por fuerza debe hacerse de tanto en tanto para que las cosas funcionen bien en la casa, ni para parejas que lo hagan como suele decirse ahora, en forma light.
¡Jolín! Aquí, de lo que se trata, señoras y señores, es de unir los cuerpos en un abrazo muy fuerte y envolvente por parte del hombre y en una entrega sin retaceos por parte de la mujer, que entrelaza las piernas por detrás de la espalda de su amado, apoyándolas en los glúteos, mientras ella permanece acostada –o sentada en el borde de un butacón, como en la foto del ejemplo–, con las piernas abiertas, esperando que su hombre entre en su húmedo y receptivo conejito, donde ella lo dejará ingresar sin ningún reparo y con todo gusto.

Así que, guapa, te abres bien de piernas, y tu vientre quedará levemente más arriba que el de él y te dejas penetrar y abrazar para que pueda regular el movimiento y llevarte gradualmente, susurrándote lindezas en el oído, hasta ese estadio del placer que es cuando ya no te interesa nada de lo que ocurre alrededor y sólo quieres deslizarte hacia el orgasmo. ¿Te queda claro?
Y tú, majo, la abrazas fuerte, la penetras profundo y sólo trata de retener la imagen que aquí mostramos el tiempo necesario para poder practicarla todo placenteramente que estés dispuesto. Le besas el cuello, le muertes el lóbulo de la oreja, y la sujetas con uno de esos abrazos de oso que a ella tanto le agradan.
Nada de tibiezas, niñatos, que esto es para gente dispuesta a darse placer hasta el delirio.
Nos vemos en la próxima, mis queridos. Os dejo un beso.