Colección Voyeur

Jueves 16 de Diciembre de 2004
Las Posturas del Kamasutra IX. La Doma

Esta posición está especialmente recomendada para mujeres que gusten de practicar equitación.... Y que no tengan temores acerca de que el pene de su hombre les entre bien profundamente. Por lo demás, como podéis ver en la ilustración, los cuerpos quedan de tal manera entrelazados, que se favorece el mimo, la caricia, el beso en el cuello y el mordisquito en el lóbulo de la oreja. La caricia en el cuello y en los glúteos de él, también es recomendada.
El hombre se sienta, bien cómodo en un butacón, una silla o en el borde de la cama y recibe a su amada que, literalmente, se encaja sobre él. Se sienta sobre su erección. Y si le da un estremecimiento al ver cómo lo ha dejado después de estar de rodillas, jugando con sus labios para conseguir precisamente esa erección, pues puede controlar la penetración tomándolo con la mano, guiándolo con delicadeza y apoyándolo en la entrada de su vagina, haciendo suaves movimientos hasta que termine de ingresar.

También puede hacer el agradable –y casi desesperante–, movimiento de apoyarlo en la entrada y hacer los movimientos, pero sin introducirlo mientras juega con sus manos, poniéndolo como un marinero senegalés que no ha tocado puerto en seis meses.
¡Ay ay ay ay! De sólo escribirlo, me corre como una electricidad por todo el cuerpo... Y es que me hace acordar a... ¡Nada, nada!
Claro que el marinero senegalés en el que se ha convertido tu compañero, querida, puede imponérsete, presionando tu cuerpo hacia su maravilla. Y si lo hace lentamente, mirándote a los ojos y diciéndote ternezas, cuanto mejor.
Posición nada recomendada para parejas tibias, la pasión del abrazo, los juegos con los labios y la lengua y las manos de ambos en absoluta libertad para jugar con los cachetes de la cola, el cuello, el costado de los senos, la espalda, la nuca y el cabello... ¡Brrrrr! ¡Jolín! Que me dan escalofríos.
La Doma, querida amiga, te puede proporcionar el orgasmo más intenso e inolvidable de tu existencia.
Y a ti, muchacho, una sensación que... Bueno... ¡Ala! Ve y compruébalo por tus propios medios. Después me cuentas.
Besotes, mis niñatos.

 
Publicado por Monserrat a las 05:10

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