La diosa Innana / Ishtar, bajo su forma de divinidad amorosa es la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que en Babilonia no tenían una connotación moralmente reprobable, puesto que el matrimonio era un contrato solemne que se celebraba con el fin de perpetuar la familia como sostén del estado, en lo público y como generadora de riquezas en lo privado.
Pero en ese contrato no se mencionaba ni el amor ni la fidelidad amorosa. “Una prostituta compasiva soy”, dice Ishtar.
Como divinidad, Innana / Ishtar no es una diosa del matrimonio, ni es una diosa madre. El matrimonio sagrado –sacra hierogamia–, que se representaba todos los años en el templo babilónico no tenía sentido ni connotación moral, como tampoco era modelo de matrimonios terrestres. Se trataba de un rito de fertilidad altamente estilizado con tonos litúrgicos.
El primer historiador que describe el sexo ritual o la prostitución ritual es Heródoto en el siglo V a.J.C., en sus Historias cuando describe el centro religioso de la gran ciudad de Babilonia, ya en franca decadencia y toma nota de las costumbres, que para un griego de la época debían ser poco usuales.
Posteriormente, en el siglo II a.J.C., también Luciano describe el mismo rito, pero esta vez en la ciudad de Biblos (actual Líbano), en un templo dedicado a la diosa Astarté.

Las descripciones de actividades sexuales son comunes en los glifos y relieves de los siglos del período dinástico temprano, y en este período las posiciones son simples. A posteriori –período dinástico acadio–, las escenas tienen lugar en una cama cuyas patas tienen forma de leones y otras figuras que, como testigos mudos en lo que puede representar un banquete, permiten deducir que representa no un acto privado, sino el antes mencionado matrimonio sagrado (hierogamia sacra).
Pero del principio del segundo milenio hay placas de terracota cocida que en la que se representan escenas de actividades sexuales más refinados y atrevidos, como el ménage a trois de la ilustración y otros que representan órganos genitales femeninos y masculinos que podrían ser amuletos.
Finalmente el acto sexual en el período asirio, se representa en los relieves y plaquetas con la mujer siempre recostada en un altar. Estas figuras podrían simbolizar no la hierogamia sacra sino otra forma de adoración sexual, probablemente la que se conoce como prostitución sagrada. La mayor parte de las plaquetas y figuras se encontraron en el Templo de Assur, lo que constituye un claro indicio del carácter sagrado del acto sexual para los pueblos mesopotámicos.