¿Os acordáis de aquellos primeros escarceos de la adolescencia cuando el amor, el romance y las hormonas se mezclaban como en un potaje? Pues, chavales, aquí tenéis ?para aquellos que quieran recordar los tiempos del comienzo?, la postura clásica y universal para hacer el amor.
Que sea clásica y universal, no quiere decir que sea aburrida, vamos.
El Cara a Cara permite infinidad de variantes y posibilidades para transformarla en una de las más atractivas y excitantes.
Y es que en esta posición lo tenéis todo allí, al vuestro alcance. La movilidad de las manos. Los rostros, que están uno muy cerca del otro y algo que es muy importante, la comodidad de los cuerpos. Estas son las ventajas que hicieron famosa a esta posición.
Cuando decidáis hacer el Cara a Cara, no debéis sentir temor de probar nuevos y estimulantes tipos de contacto durante el coito mismo.
Por ejemplo tú, querida, puedes tocarle los glúteos y hasta deslizar ese dedito pícaro y juguetón en el ano de tu compañero.

Y tú, muchacho puedes frotarle el clítoris a ella o ?lo que es muy pero muy voluptuoso?, mirar cómo ella misma lo hace.
El hecho que las piernas de ambos estén más cerradas para sentir cierta dificultad en la penetración, le da un complemento extra.
¡Ay! ¡Cómo recuerdo aquellos primeros días de mi inicio en la sexualidad! Para mí significaba, además del cuerpo de mi amado, el poder del amor, el ensueño del romance. Eran los comienzos, pero os aseguro que vale la pena experimentarla en todas las etapas de nuestra vida. Tiene todos los complementos y las ventajas para sacarle el jugo hasta la saciedad...
Después os cuento más. De momento, os dejo un besote.