¡Jolín! ¿Por qué he de ser yo quien inicie el año? ¡Esto no es justo!
Bueno... en tal caso ¡Vale! Allá vamos...
¿Os dáis cuenta de qué va esta posición? Tú, muchacho, te sientas y te echas levemente hacia atrás, y te sostienes con las manos apoyadas al costado del cuerpo.
Podéis estirar o flexionar las piernas, es cuestión de cuál es la manera de que ambos estéis lo más cómodos.
La cabeza relajada, el corazón latiendo fuerte, la sangre agolpándose allí donde se la necesita y tú, querida, en esta Variante de La Fusión, deberás adoptar el rol activo.
Le pasarás tus piernas por encima del cuerpo y, como tu compañero, apoyarás tus brazos pero en vez del costado, atrás del cuerpo.
Sólo una condición: debe ser muy intensa la estimulación previa, ya que cuando te penetre, la postura impedirá el acercamiento manual. No podréis usar ni la boca ni las manos.
Pero tenéis los ojos para miraros mutuamente, que no es poco.
Tú, querida, deberás marcar el ritmo, como es lo más habitual.

Quizás es más difícil, pero mucho más excitante, el pacto implícito del encuentro entre su pene y tu vagina, y para ello ambos os debéis mover hacia el centro.
Como sea que lo hagáis, es muy importante que el clítoris reciba –y aproveche–, los impactos del cuerpo de él. Sentirás que parecería que te los está dando con toda la pelvis y, según el grado de vehemencia –puede llegar hasta cierto salvajismo– que pongáis, quizás así sea.
En esta posición, insisto y recordadlo, la mirada es el componente fundamental.
Y por qué no también las cosas que os podéis decir para hacerlo todo más excitante.
¡Vamos que no son guarrradas! Y si lo fueran... ¿a quién le importaría? Si estáis solos... Anda, suéltate, dile lo que sientes aunque en tu vida te hayas imaginado pronunciar palabras así. Queda entre vosotros.
Y veréis que la mirada y la palabra pueden ser el condimento más apropiado para gozar esta Variante de La Fusión por completo. Es lo más indicado para que esta noche, empecéis el nuevo año de manera gratificante.
Disfrutadlo, mis amores. Un beso