Colección Voyeur

Martes 18 de Enero de 2005
No tan vírgenes, las Vestales

En la Roma del principado, la fusión de dioses y cultos fue consecuencia del tremendo desbarajuste que reinaba ante el gran número de ritos, las afinidades en los rituales y el anhelo de asegurarse el favor de los dioses por parte de los fieles. Todas estas causas contribuyeron a la creación de una tendencia monoteísta, que fue cobrando fuerza con las ideas que procedían de las enseñanzas filosóficas que llegaban al pueblo, sumadas a la concepción de que los dioses moraban en la Tierra ?recordemos el endiosamiento de los emperadores?, y por lo tanto eran susceptibles de ser tentados por todos los estímulos de un imperio que empezaba la carrera de la decadencia.
Así los dioses sentían hambre, se regodeaban en la lujuria, se mostraban codiciosos, padecían de ambición desmedida y hasta manifestaban su envidia.
Los colegios sacerdotales nacieron de la necesidad de resguardar a los hombres de las maldades y tribulaciones que padecían. Había varios, destinados al culto de distintos dioses, y uno de ellos integrado por mujeres ?el antecesor de las órdenes religiosas de monjas en el catolicismo?, dedicado a la diosa Vesta.

Recreación del interior del templo de las Vestales en el film
?Calígula? de Tinto Brass y Bob Guccione.

Las Vestales eran reclutadas en la más tierna infancia y debían mantenerse castas durante treinta años, ya que si eran sorprendidas violando el voto de virginidad, se las condenaba a una muerte horrible: ser enterradas vivas luego de ser azotadas. En teoría, cuando terminaban su servicio, se reintegraban a la sociedad summa cum laude, y hasta se les permitía contraer matrimonio, aunque la mayoría terminaba sus días sin encontrar candidato.
Claro que había excepciones. Aunque los historiadores consignan por lo menos una docena de casos de castigos a las vestales, muchas de las mujeres que integraban el colegio no eran vírgenes ni habían ingresado siendo niñas.
Calígula, por ejemplo, eligió como esposa a Caesonia precisamente en el templo de las sacerdotisas de la diosa Vesta, y no se puede decir que la muchacha fuera ni virgen, ni un dechado de virtudes. Por el contrario, había estado casada y era conocida en Roma como una de las mujeres más depravadas de la sociedad.
Murió asesinada junto con el emperador, cuando Casio Quaerea se puso a la cabeza del complot para eliminarlo por los excesos a que sometía a todo el mundo, producto de su locura.

 
Publicado por Simon a las 04:55

Respuestas
19 Enero 2005 - 03:45
BR
leo con frecuencia. Buen blog. Saludos. br http://www.brunoruiz.blogspot.com

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