Después de dos matrimonios fallidos, y cuando todavía el imperio era gobernado por Calígula, Claudio casó con Valeria Mesalina, una hermosa joven 35 años menor que él, a la que amó con devoción y en la que confió hasta en asuntos de estado. De la unión con la joven, nacieron Claudia Octavia y Tiberio Claudio Germánico, quien fue más conocido por su cognomen: Británico.
Pero la jovencita a quien Claudio amó pasó a la historia como una de las más mujeres más promiscuas, perversas e intrigantes que se conocieran en el imperio romano.

Mesalina de Makart
Por sus manejos, Claudio mandó deportar y luego asesinar a Julia Livila, hermana menor de Calígula (sobrina de Claudio), amante del filósofo Lucio Anneo Séneca, que salvó su vida pero fue deportado a la isla de Córcega.
Otro sonado caso fue el de Publio Valerio Asiático, un ciudadano de origen galo, que pertenecía a la orden senatorial, y que se había transformado en una persona muy popular entre la aristocracia y muy admirada por la plebe.
Mesalina le echó el ojo y, como fuera rechazada en si requerimiento de amores por Asiático, que tuvo la dignidad, la integridad y el coraje de negarse a los deseos sexuales de la emperatriz, fue calumniado ante Claudio que lo hizo arrestar y lo sometió a juicio privado. Y aunque el acusado logró demostrar su inocencia, la influencia de Mesalina logró que fuera condenado a muerte, aunque el emperador le permitió que se suicidase. Valerio Asiático eligió su propia muerte, optando por cortarse las venas.
Pero las veleidades de la promiscua Mesalina, pronto tendrían fin y terminarían trágicamente.