La cuarta esposa del emperador Claudio fue Agripina la Menor, una mujer ambiciosa y lo suficientemente perversa como para obsesionarse con la idea que su hijo, Nerón, obtuviera el trono imperial.
A tal punto llegaba su obstinación que preparó un complot para asesinar a Claudio, envenenando su comida. Para ello, y mientras el emperador ?achacoso y enfermo?, había viajado a tomar las aguas medicinales de Sinuessa (en la costa sur del Lacio), preparó su plan recurriendo a la más célebre envenenadora de Roma, una mujer llamada Locusta.
Ella se encargó de preparar una pócima que perturbase la mente de Claudio y alargase la muerte. En el complot, también intervino el eunuco Haloto, catador (gustator) personal del emperador, quien fingió que la comida no implicaba peligro alguno y también el médico Jenofonte.
Cuando Claudio regresó, se ofreció un banquete en su honor y conociendo su pasión por las setas, le sirvieron su plato favorito envenenado, que él comió sin recelo. Y aunque el veneno hizo el efecto esperado, el emperador no murió, y fue Jenofonte, su médico personal, quien le hizo ingerir más veneno impregnado en la pluma con la que trataba de provocarle un vómito.

Se cuenta que cuando Agripina consultó al Oráculo acerca de las posibilidades que tenía Nerón de llegar a ser emperador, éste le contestó: ?Tu hijo llegará a ser emperador, pero cuando lo sea, asesinará a su madre?, a lo que Agripina contestó: ?¡Que me asesine, pues!?
Ambos presagios se cumplieron.
Agripina La Menor, fue asesinada por Nerón en el año 59, por oponerse a la relación de su hijo con Popea Sabina.
Tácito cuenta que, tras su muerte, Nerón observó con detenimiento el cuerpo desnudo de su madre y comentó, fastidiado: ?¡De haber sabido que era tan bella!?.