La tan mentada revolución sexual de los años ´60, vista desde nuestro tiempo, puede parecernos hasta ingenua en algún aspecto. Sin embargo, una cosa es observar y analizar desde nuestro tiempo, y otra cosa es haberla vivido. El desconocimiento, los miedos, la represión y –finalmente–, la tan temida culpa, hicieron estragos. Muchos de esos daños, los estamos pagando en la actualidad.
En 1967, una joven que firmaba su carta Miss R.A., le escribía al doctor Walter R. Stokes, sexólogo, a su revista “Sexology Magazine”, para buscar una respuesta a la culpa que sentía por que el inconsciente le jugaba malas pasadas durante el sueño.
El texto que sigue, corresponde a la carta de la señorita R.A., publicada bajo el título: Culpa por sueños sexuales: ¿La hacen infiel sus sueños acerca de muchos amantes?:

“Soy una joven de 22 años, que tropezó con una de sus publicaciones en forma totalmente accidental. Espero casarme dentro de tres meses. Amo a mi novio. Lo amo mucho. Para ser franca con usted, doctor, hemos tenido una considerable cantidad de relaciones carnales. La primera vez, hace unos tres años. En la actualidad, me preparo para la carrera del magisterio y mi novio trabaja en otro estado, por lo que rara vez tenemos oportunidad de estar juntos.
”Lo que me preocupa es que desde que tuvimos nuestra primera relación sexual, en numerosas ocasiones he tenido sueños sexuales, donde me veo teniendo relaciones con otros hombres. Estos sueños comenzaron después de mi primera experiencia con mi novio, y nunca los había tenido antes. No salgo con ningún hombre y mucho menos he tenido contacto con ninguno de ellos.
”Yo era virgen hasta mi primer relación con mi novio. Me encantaría que él apareciese en mis sueños, pero nunca sucede y sólo son algunos de los hombres que he conocido, como compañeros de estudios y un conferenciante a quien admiro.
”Es sorprendente, doctor, pero nunca sueño que estoy soñando, cuando realmente lo estoy y siempre me ha parecido que se trata de cosas reales, por la forma en que se me presentan tan vivamente. En esas ocasiones nunca he pensado que lo que hago está mal, ni he temido que mi novio pudiera enterarse. Todo cuanto sé es que lo he gozado mucho, pero nunca hasta llegar al orgasmo.
”En todos estos sueños yo coopero muy bien, especialmente con hombres con los que tengo contacto diario y hasta me veo practicando todas las posiciones que empleamos mi novio y yo. Normalmente, cuando sueño con otras cosas, se me presentan distorsionadas, pero no mis sueños sexuales, que siempre son claros y reales y generalmente me duran un largo rato. Cuando despierto, encuentro que tengo la vagina muy mojada.
”Aún cuando debo admitir que logro cierto grado de complacencia después de estos sueños, todavía pienso que soy anormal, porque nunca dejo de gozar las demostraciones de amor de mi novio. El que nunca aparezca en mis sueños, es algo que me extraña y que a veces me hace sentir culpable.
¿Tienen nuestros sueños alguna relación con nuestros sentimientos y deseos íntimos? He tratado de encontrar algún buen libro que trate el tema, pero me da mucha vergüenza ir a pedir uno a una librería o a una biblioteca pública. ¿Puede usted recomendarme alguno?
”Sinceramente espero, doctor, que usted pueda contestar todas estas preguntas. Las he estado teniendo en mente desde hace años y deseo conocer la verdad acerca de ellas. Le agradeceré mucho su cooperación para que pueda ayudarme a resolver este problema personal. Miss. R.A.”
El doctor Stokes se limitó a responderle que era lamentable que sintiese culpa por algo que era totalmente normal y le aconsejó que buscara el consejo profesional de un buen psiquiatra en vez de tratar de encontrar la respuesta en los libros. Pero, nos preguntamos: ¿habrá sido suficiente para la anónima señorita R.A.?