Aunque la condición de la mujer en la Grecia clásica no era la mejor, puesto que vivía la mayor parte de su vida encerrada en el gineceo a resguardo de la mirada de los hombres, hay que mencionar que algunas de ellas, que pertenecían a las familias más acomodadas, se las ingeniaban para vestirse de tal manera que se resaltaran sus atributos femeninos. Porque, mujeres al fin, se esmeraban en la coquetería.
Uno de los componentes de la vestimenta griega que se consideraba erótico era un cinturón o ceñidor que tenía por función ?en las más jóvenes y esbeltas?, remarcar la figura. En el caso de las más rollizas, el cinturón se usaba para disimular las adiposidades y los rollos del vientre.
Para levantar los pechos y mostrarlos más turgentes, las griegas utilizaban una banda de tela que hacía las veces de soutien, una suerte de push-up de aquella época que se conocía como el strophion.

Para los días de calor, la moda obligaba para las más agraciadas, usar los tiradores cruzados en la espalda que deben haber resultado extremadamente sensuales para los hombres, especialmente si se usaban directamente sobre la piel.
La vestimenta de las griegas también estaban pensadas para hacer más atractivos los glúteos. Según las referencias históricas a menudo los hombres solían halagar la cola de una mujer con la palabra eupygía, que para la época, debía ser el equivalente de un piropo.
Los poetas clásicos impusieron una metáfora que se generalizó en el pueblo griego. Cuando se decía que una joven se había soltado el ceñidor, en realidad se estaba hablando de la pérdida de la virginidad de la mujer lo que, al menos en las formas, debía ocurrir sólo después del matrimonio.
Queda claro que, solteras o casadas, no se privaban de vestirse de tal manera que los hombres se fijaran en ellas.