¡Jolín! ¡No lo puedo creer! Buscando algo en la biblioteca, me encontré con un libro de sexología de los años sesentas, que creo que está siendo usada por nuestra compañera Silvia, y de alguna manera me las apañé para abrirlo justamente en la página del capítulo que trata sobre los mitos y falacias acerca del orgasmo femenino.
?¿Y ahora, cómo has de tratar el tema, eh?? ?me pregunté.
?Por el principio, mujer, como se debe, porque pinta que para tratar el tema como Dios manda, serán necesarias varias notas? ?me respondí.
De modo que, para empezar, veamos qué dice el diccionario al respecto: Orgasmo: Del griego orgasmós. m. Eretismo. 2. Satisfacción final en la excitación sexual.
Y para aquellos de vosotros que no tenéis un ?mataburros? a mano, Eretismo viene del griego erethismós m. med. Exaltación de las propiedades vitales de un órgano. Y además se puede definir como una descarga neuromuscular profunda en la que el sujeto pierde por unos instantes la noción del tiempo y espacio en la cúspide del clímax vital.
En síntesis, el orgasmo es un reflejo que se produce por el mismo principio que todos los demás reflejos del cuerpo, y en el cual las terminaciones nerviosas están localizadas en la piel del pene del varón y en el clítoris de la mujer, de modo que cuando el placer es intenso, los impulsos sensoriales van por las fibras sensoriales del nervio pudendo hacia el centro del reflejo orgásmico, que se encuentra en la médula espinal y allí conecta con las neuronas, que estimulan un nervio motor el cual, a su vez, estimula los músculos genitales que producen el orgasmo. Estos músculos, que son homólogos en el hombre y en la mujer, están localizados en la base del pene y en torno a la vagina, respectivamente. ¿Complicadillo el lenguaje fisiológico, verdad?
Para ponerlo en blanco sobre negro, el orgasmo es la finalidad por excelencia de la relación sexual. Es un acontecimiento, el más intenso pero no el único, ni mucho menos el más importante, de la relación sexual de un hombre y una mujer. No es un privilegio de nadie, sino un hecho humano al que todos pueden acceder, y por lo general, el orgasmo es la hermosa conclusión de la forma en que el hombre y la mujer lleven su relación sexual.
Es más común de lo que se admite, que la obsesión por lograr el orgasmo, priva a muchas parejas de disfrutar relajadamente y con sosiego de una serie de satisfacciones y goces que pueden producir en la relación sexual, ?que es una relación de ternura?, y el orgasmo sólo es un aspecto más de esta relación.
Por regla general, suponemos que cuando dos personas tienen una relación sexual, o hacen el amor, es porque lo quieren y porque se quieren. Por ello, buscan dar y recibir amor. Pretenden verse satisfechos, colmados, pletóricos de felicidad. El orgasmo llena a quien lo siente.
No deja de sorprenderme que haya mujeres que admitan, en confidencia, que para dejar tranquilos a sus respectivos maridos, fingen el orgasmo... ¿Os lo podéis creer?

Pues que se puede fingir el orgasmo, se puede y como prueba allí la tenéis a la guapa de Meg Ryan, que en una película, lo tuvo que actuar frente a las cámaras, y le salió estupendo, claro.
Mucho mejor que ciertas pornostar, que parecen creer que todo se reduce a parecer alocaditas, emitir quejidos, acariciarse ellas mismas y menear el trasero.
Pero es como en la vida, ¿lo véis? Una cosa es ser y otra parecer.
Os dejo unos besos hasta la próxima.