Colección Voyeur

Lunes 18 de Abril de 2005
Los caprichos de un sultán

Sultanes los hubo de distinto pelaje y con más o menos poder. Ghiyas-ud-Din Khilji, en el siglo XV, por ejemplo, tuvo el harén más y mejor provisto de todos los tiempos: quince mil concubinas. No podemos menos que preguntarnos, si podía atenderlas a todas.
Firusz Shah, que vivió entre 1315 y 1388 –esto es, casi setenta años–, contó en el suyo 3.083 mujeres, todas bellísimas, y no contento con ellas empleó, casi hasta su muerte, a una verdadera legión de mercaderes quienes, asociados con los vendedores de esclavos, se encargaban de proveerlo de las más hermosas y sensuales jóvenes.

No es muy difícil imaginar que estos sultanes coleccionaban mujeres como si se un hobby se tratare, y dado su poder y condición, debieron ser bastante quisquillosos, antojadizos y caprichosos.
Posiblemente el más arbitrario de todos fue Ibrahim I, que pasó a la historia como El Desquiciado, un sultán del Imperio Otomano, proverbialmente conocido por sus antojos, exigencias y demandas.
Parece ser que el loquillo de Ibrahim tenía un carácter levantisco, muy propenso a los ataques de ira, y en tales situaciones solía perpetrar cualquier tipo de abusos y las iniquidades más terroríficas.
Así fue que, poseído por la ira, en uno de sus peores ataques, la emprendió –vaya uno a saber porqué–, con las mujeres de su harén. Quizás una de ellas no se entregó de la manera que pretendía o, simplemente, no se dio cuenta de cuáles eran las exigencias del día. ¿Cómo saberlo?
El caso fue que, fuera de sí como estaba, ordenó a su guardia que ahogara a las doscientas ochenta mujeres que integraban su harén en las aguas del Bósforo.
Los guardias, temerosos de las consecuencias que podía acarrearles no cumplir la orden del sultán, ataron a las mujeres a sacos cargados de piedras y las arrojaron al mar. Sólo una de ellas salvó la vida, para dar testimonio de lo ocurrido.
¡Doscientas ochenta mujeres arrojadas a las aguas del Bósforo!
¿Caprichoso? ¿Desquiciado? Menudo idiota...

 
Publicado por Simon a las 05:00

Respuestas
09 Junio 2005 - 01:41
Enviar un emailCarolina
A proposito de Ibrahim... no se quien era mas depravado: El mismo o su bas kadin, la sensual rusa Turhan ( la cual se embadurnaba en miel para sus juegos de alcoba)...Otra mas del desquiciado osmanli: la leyenda ( mejor dicho, los anales de la historia) cuentan que estaba profundamente obsesiobado con el tamaño de los genitales femeninos, y en pos de esto mando emisarios por todo el reino hasta dar con una armenio gordisima que le proporciono lo que el tanto queria ver, y por que no decirlo,disfrutar. A esta Sra. Gordis la llama Sechir Para ( terron de azucar).
09 Junio 2005 - 17:26
Enviar un emailSimon Paterson
Carolina: tus aportes a nuestras notas son de lo más jugosos. Te lo agradezco sinceramente. Y respecto de Lola Montez, sí, se lo ha pasado bien. No cualquier mujer en el siglo XIX pasaba de cantante a ocupar el lugar que ocupó con Ludwig de Baviera. Pero claro, la vida, siempre pasa factura. Un afectuoso saludo. Simón

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