¡Este sí que es de no creer!
Así dice el mito: “La mujer que no pueda tener orgasmos, padece constantemente dolores físicos, tiende a la esterilidad y está destinada a tener un matrimonio desgraciado”.
¡Jolín! ¡Las siete plagas de Egipto hubieran sido menos calamitosas!
Si os duele el cuerpo, muchachas, ya sabéis: es porque no podéis llegar al orgasmo. Del mismo modo, tenéis muchas posibilidades de no poder tener un hijo, por el condenado orgasmo y, como si esto fuera poco, vuestro matrimonio será un verdadero desastre.
¿Pero quién fue el bobecas que escribió esto?
Si bien es parcialmente cierto que una mujer que se excita una y otra vez sin poder desfogarse con un buen orgasmo como corolario –como lo han comprobado algunas investigaciones médicas–, puede padecer dolores debido a la congestión de sangre en vasos y órganos pelvianos, no quiere decir que cualquier malestar o dolorcillo que aparezca por ahí, tiene por causa el no haber podido tenerlos regularmente.
La falsa relación descripta entre falta de orgasmo y presunta esterilidad es, por cierto, una burrada. Cualquier mujer puede concebir tenga o no orgasmos durante las relaciones en las que queda preñada. De hecho sé de una mujer –me reservo cualquier dato sobre ella–, que ha tenido tres hijas ya señoritas y no ha tenido un orgasmo... en toda su vida.
Podéis imaginaros que cuando me habló del asunto, me quedé boquiabierta. ¡Jo! ¡Cincuenta y cinco años y ningún orgasmo!

Finalmente, no existe relación alguna que vincule el hecho que una mujer no tenga orgasmos regularmente, o que no los haya tenido nunca, y por eso fracase en su matrimonio, aunque es comprensible que su pareja no será la misma que la de otra mujer con una vida sexual sana, satisfactoria y plena.
Es cierto que una relación sexual “pobre”, es causa de peso en la disolución de una pareja o en un divorcio, pero no es justo que todo el peso de la culpa caiga sobre la desafortunada que, además de no poder disfrutar plenamente su sexualidad, pierde al marido.
Y no solamente las mujeres tienen actitudes negativas en cuanto a lo sexual. También hay algunos maridetes de los que mejor no hablar. Pero, generalmente, estas actitudes negativas son más responsables del “ajuste sexual” que a la inversa. Esto es, la falta de orgasmo se debe al malestar de la mujer en una pareja en la cual la confianza, el respeto y la libertad mutuas están dañadas y, por lo tanto, resulta dañado el amor que se tenían o creían tenerse y pues, claro, si se dañan los sentimientos, difícilmente –a excepción de casos patológicos–, una mujer pueda tener una gratificante relación sexual que culmine en el orgasmo.
Si este os ha parecido disparatado, esperad a ver el siguiente: hay orgasmos y Orgasmos, según el mito. Sólo los Orgasmos con mayúsculas son válidos. ¡Mira por donde!
Os dejo besitos, mis queridos.