Colección Voyeur

Viernes 22 de Abril de 2005
Casanova incestuoso

Son bien conocidas las aventuras galantes de Giacomo Casanova –magistralmente ilustradas por Auguste Leroux–, y sus memorias no dejan lugar a la duda: al hombre le tiraba tanto el sexo opuesto, que no se negaba a nada.
Pues bien, se cuenta que ya siendo mayor, mantuvo una relación incestuosa con una hija que había tenido con una de sus amantes, Lucrecia.
La niña nacida de la unión de Casanova con Lucrecia se llamó Leonilda, de la que se dice que tenía un temperamento parecido al de su padre y una ambición lo suficientemente fuerte como para haber casado con un hombre de gran fortuna, pero ya mayor y, además, impotente.
Pues bien, Leonilda parece haberse debatido entre la ambición y el deseo durante algún tiempo, hasta que el deseo de tener un hijo por una parte y la necesidad satisfacer su voluptuosidad por la otra, pudieron más.
Fue entonces cuando pensó que lo mejor que podía hacer era seducir al papá –tenía el secreto asegurado y la maestría de un excelente amante garantizada–, y allí fue.

Leonilda, de este modo y tal como se comenta, terminó deslizándose –no sabemos si tan furtivamente como se muestra en la ilustración de Leroux–, en el lecho de su famoso y galante padre quien, como es de esperarse, no debe haberse negado con la suficiente firmeza.
Porque al fin y al cabo, para Casanova, el amor era el amor y todo lo justificaba.

 
Publicado por Simon a las 04:53

Respuestas
21 Marzo 2008 - 00:40
Enviar un emailfedericodiaz
un grande casanova hasta a la hija se garchaba!

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