Colección Voyeur

Jueves 05 de Mayo de 2005
Felipe V, El Insaciable

El rey Felipe V, de España fue un monarca poco común. Definitivamente, era un hombre dotado de un temperamento ardiente, por más que las reglas del ceremonial indican que los monarcas han de ser mesurados.
A él no le interesaba serlo, porque al fin y al cabo era el rey.
Casado con María Luisa Gabriela de Saboya, una hermosa mujer de la época, se puede decir que la dejó de cama, en la cama. La pobre vivía agotada, durmiéndose en las recepciones quizás, porque su marido el rey la requería de amores cada vez que se la cruzaba en palacio.
Con María Luisa tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos, tal como era común en esa época, y Su Majestad no paraba porque estaba enamorado de su mujer y porque no podía refrenar sus impulsos sexuales.

Para colmo de males, la pobre María Luisa enfermó de tuberculosis ?una de las enfermedades que más mortalidad causaba sin distinción de rango, clase o condición social?, y era tal la obcecación de Felipe, que exigía hacerle el amor aunque estuviese tuberculosa y hasta cuando los médicos le advirtieron que su estado era de extrema gravedad.
María Luisa tenía sólo 26 años cuando murió, y aceptó a su esposo el rey en su lecho hasta pocos días antes de ser requerida por Su Creador.
Las crónicas no han registrado si luego de enviudar, su majestad el rey se consiguió una o varias amantes para sosegar sus ardores, pero lo cierto es que volvió a casarse, esta vez con Isabel de Farnesio , una mujer no muy agraciada si se la compara con María Luisa, pero que supo canalizar el temperamento real y sacar partido de su insaciable necesidad de tener sexo en cualquier lado y a toda hora.

Intrigante, manipuladora, hábil y voluptuosa, Isabel lo complacía en todas las veces que fuera necesario, pero al mismo tiempo iba creando una dependencia del monarca hacia ella que lo sometía a sus más ínfimos caprichos, con lo que llegó a ejercer gran influencia en la política de España. Los dichos populares, la mayor parte de las veces, nos aportan grandes verdades: ?A cada chancho le llega su San Martín?, dicen en España. Pues bien, a Felipe V, El Insaciable, también.

 
Publicado por Simon a las 05:04

Respuestas
06 Mayo 2005 - 02:41
Enviar un emailCarolina
Es totalmente cierto! " A cada chancho le llega su San Martin"...E Isabel de farnesio bien que le saco provecho, especialmente en el ambito politico...Sus obligaciones en la camara conyugal le fueron debidamente compensadas, pues nunca hubo mujer mas empeñada en que todos sus retoños ciñeran sobre sus reales testas las coronas reales mas influyentes del viejo Continente.
06 Mayo 2005 - 03:10
Enviar un emailCarolina
Como bien escribio Juan Balanso en un articulo publicado por el diario El Pais hace un par de años.: el trono de la Farnesio fue la cama.
06 Mayo 2005 - 16:02
Enviar un emailSimon Paterson
Carolina: ¿me parece a mí o la Farnesio es en la historia de España una persona que no ha dejado un buen recuerdo? No hay vez que me haya topado con ella en un texto, en la que el autor, se prive de hacer puré su reputación. A decir verdad... a mí me resulta también un poco antipática, la señora esa. Pero claro, la disciplina consiste en ser honesto intelectualmente (ya que no podemos ser objetivos) y no cargar las tintas sobre aquellos que nos caen francamente mal. Me pregunto ¿sería tan buena amante como intrigante política? Gracias por tu comentario y en breve tendrás la nota de Isabeau de Wittelsbach. Simón.
07 Mayo 2005 - 03:20
Enviar un emailCarolina
Tal vez... Soy una convencida que la Donna Fanesio utilizo lo que mejor sabia hacer para actuar en la arena politica del Siglo XVIII... Como bien dijo Machiavello: " El fin justifica los medios"--¿ o no?..Gracias por lo de Isabeau de Wittelsbach. Un beso para ti, Carolina.
09 Mayo 2005 - 10:44
Enviar un emailSimon Paterson
Efectivamente, la ambición puede ser un aliciente muy poderoso. Pero yo, personalmente, cuando reflexiono acerca de estas cosas, trato de imaginarme las razones personales de esta mujer, las de todos los días, los miedos, las angustias, la incertidumbre en la que debía vivir, siendo mujer y teniendo sólo una forma y una herramienta para poder hacer frente al mundo brutal en el que vivía: su propio cuerpo y la capacidad de manipular a los hombres. Esta, es la otra cara de la moneda, por llamarla de alguna manera. No se trata de feminismo o machismo ni de colgarles sambenitos a las personas. Como bien dices, Carolina, Fanesio utilizo lo que mejor sabia hacer para actuar primero en la vida, y luego en la arena politica del Siglo XVIII. Por lo que a Niccola Machiavelli, mira, esa muletilla que le cargaron, distorsiona mucho su persona. Visto desde el punto de la moral, dicho así, es reprobable. Pero visto desde el punto de vista de la política, pues ¿qué duda hay que es lo más apropiado? Y precisamente lo que Maquiavelo hizo al escribir El Principe, fue hacer por primera vez una distinción entre moral y política, que con la iglesia en manos de gente como los Sforza, los Médicis y los Borgia... ya te puedes imaginar cómo era, ¿eh? Por cierto, ahí está la nota de Isabeau de Wittelsbach. Que esa señora sí que era de cuidado. Un afectuoso saludo para ti. Simón.

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