Hace un año, cuando este blog comenzaba, le pedí a la señora Monserrat Borrás que como una ceremonia propiciatoria, abriera las puertas virtuales. Hoy, después de un año, por decisión unánime de todos los que trabajamos diariamente aquí, se me ha otorgado el privilegio de escribir este post de aniversario. Asumo la responsabilidad, y me hago cargo.
Voyeur nació como una editorial de libros virtuales y en demanda hace ya tres años, –más o menos para esta misma fecha–, y en cierto momento con el director general decidimos construir nuestro propio espacio, como un complemento para que en el gran universo de la Web, nuestro sitio fuese conocido.
Conversando con nuestro experto en temas históricos –Simón Paterson–, un día me citó un proverbio chino que dice, textualmente: “El verde nace del azul” y que, traducido a nuestra idiosincrasia, se puede traducir como que “el maestro ha superado al alumno”. Y viene al caso.
Porque nuestro blog, que nació como un complemento y sin una orientación definida, en los trescientos sesenta y cinco días que pasaron, fue transformándose hasta ser el sector más relevante del sitio. Empezamos sin saber muy bien qué escribir acerca del erotismo y, gracias al empeño del equipo, terminamos haciendo una suerte de publicación diaria atípica, donde el erotismo se ha ganado su puesto en la cultura, lo que significa poner las cosas en su lugar.
Que hayamos empeñado nuestro mayor esfuerzo aquí no quiere decir que no sigamos con la producción de libros, puesto que para este nuevo año hay novedades importantes en materia de títulos, tanto en la literatura erótica clásica como en autores nuevos.
En poco tiempo, daremos inicio a una nueva sección, que estará bajo la conducción de Silvia Bonasi, que la imaginó como dedicada primordialmente a la mujer.
No, no, no. No insistan porque, de momento, es un secreto. Lo único que puedo adelantarles que se trata de literatura erótica... lo que no es una gran primicia, ni una buena pista, por cierto.
Han pasado doce meses, trescientos sesenta y cinco días desde aquel 24 de mayo de 2004 cuando comenzamos con esta iniciativa y algunos de los que empezamos ya no están entre nosotros. A cambio, y como suelen suceder las cosas en la vida, hemos conocido a otras personas, nuevos autores con los que estamos preparando las producciones que mencioné.
No soy bueno para esto de las palabras para las ocasiones especiales, como lo han sido en su momento mis compañeros de trabajo con los mensajes de Navidad, Año Nuevo y, en lo que a mí toca, con el que me sorprendieron en el día de mi cumpleaños. De modo que aquí lo termino. Enviando un saludo, a mis compañeros de ayer y de hoy, a aquellos que comenzaron esta aventura cotidiana y uno muy especial a ustedes, señoras y señores lectores. Porque sin nosotros, esta sección no existiría. Pero sin ustedes, no tendría razón de existir.

Gracias por sus comentarios, por su atención y por el afecto y el reconocimiento que leemos en cada una de esas palabras que dejan en el casillero. Por ello, es que seguiremos esforzándonos cada día un poquito más.
Gracias, en síntesis, por estar ahí, cada día, junto a nosotros.
Por cierto, no me he presentado.
Soy quien tiene el privilegio de dirigir la editora y este blog. Soy ése mismo al que, hace un año, Monse bautizó El Gran Cabronazo.