Colección Voyeur

Martes 05 de Julio de 2005
Peinados lujuriosos

Hemos comentado ya que en el medioevo se consideraba a la mujer como la culpable de todos los defectos, vicios y pecados del mundo. Así, por ejemplo, para el obispo de Rennes en 1168, Etienne de Fougères, que también era el capellán de Enrique II Plantagenet –monarca que no descolló precisamente por el cumplimiento estricto de las normas religiosas en lo que respecta a relaciones con las mujeres–,  la naturaleza de la mujer se caracterizaba por tres vicios que, de hecho, se equiparaban a los pecados capitales.
El primero y más terrible, consistía en la supuesta habilidad de la mujer para preparar pócimas y venenos usados para abortar los hijos concebidos fuera del matrimonio.
Luego, menos terrible, pero no por eso menos dañino, consistía en la hostilidad manifiesta que evidenciaban las mujeres para someterse al hombre al que fueron entregadas, ya que su afición desmesurada por los placeres de la carne las llevaban a mirar y a desear a otros varones que no fueran sus maridos.
Por último, en la concepción medieval, la mujer tenía una asombrosa inclinación para desviar “el curso natural de las cosas”, y la ponía de manifiesto con su habilidad para la preparación y el uso de cremas y potingues, usados como maquillaje, con el fin de deformar el cuerpo que habían recibido de su Creador.

Ilustración: Edmund Blair Leighton, 1903

Estas características debieron prodigar incontables padecimientos a la mujer durante varios siglos. De hecho en 1428, un fraile llamado Thomas Cuette, logró que las autoridades de los condados de Flandes y Artois emitieran sendos edictos por los que se prohibía a las mujeres seguir haciendo los asombrosos peinados elevados, en forma de cono, y también los de dos puntas –llamados cornettes–, ya que en la opinión del clérigo estos arreglos eran un desenfadado símbolo de lujuria y pecado.
Cabe señalar que ni el mencionado religioso ni las autoridades que emitieron la ordenanza consiguieron el resultado que buscaban puesto que, indignadas y a manera de respuesta, las mujeres de los condados mencionados se rebelaron y, empecinadas, se dedicaron desde aquel momento a hacerse peinados más altos y ornamentados que los anteriores y, para su sorpresa, nadie osó castigarlas por ello.

 
Publicado por Simon a las 05:02

Respuestas
05 Julio 2005 - 09:11
Enviar un emailfelipe
No recordaba la inclinación de las mujeres a desviar el curso natural de las cosas como venía en las florecillas medievales.
05 Julio 2005 - 21:02
Trini
Con esos bonetes, seguro, eran adas, pues movorían el rumbo de las cosas con alguna barita mágica, que poder esas chicas...
05 Julio 2005 - 22:25
Trini
Perdón, me comí la h....
06 Julio 2005 - 00:26
Enviar un emailSimon Paterson
No tenían más poder que el que les atribuían, Trini. El artista, quizás, ha magnificado las cosas pintándolas así, más allá que la imagen es la representación de las imágenes que se rescataron de la época. El resto lo hacía el fundamentalismo religioso y la ignorancia. Un afectuoso saludo. Simón.
06 Julio 2005 - 17:41
Enviar un emailCarolina
La mujer medieval no era menos pretenciosa de lo que somos hoy en dia... Una vez lei por ahi que en la corte de francesa ( no me acuerdo cual rey era el de turno), la reina exigia que sus damas de honor conservara una figura extremadamente esbelta ( su cintura no debia medir mas de 48cms)... Con respecto a si la mujer era una hada: creo que si, y no se refleja solo en los peinados, sino en una cuestion de actitud.
06 Julio 2005 - 23:00
Trini
Podría ser un fundamentalismo humano? Ignorancia humana? En otras religiones? En esos tiempos, la mujer no tenía alma. Al menos se desquitaron con los peinados... La altura simbólica.
06 Julio 2005 - 23:48
Enviar un emailSimon Paterson
Efectivamente, era una cuestión de actitud y simbólica. Ocurre que en esa época aún no se había escuchado hablar de la Semiótica, y el ser humano simbolizaba con lo que la naturaleza le había dado y nada más. Esa maravillosa capacidad de simbolizar, que hizo al sapiens-sapiens distinto de cualquier otro animal sobre la faz del planeta. Les dejo mi afectuoso saludo. Simon.

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