Colección Voyeur

Miércoles 10 de Agosto de 2005
El amor es energía

Buscando fundamentar a través de la biología el concepto de la libido de Freud, determinó que la energía psíquica y la energía sexual no son otra cosa que dos expresiones diferentes de una misma energía biológica que, a su vez, es diferente de cualquier otra forma diferente de energía.
En este concepto se basa la concepción de la Energía Vital, la más polémica de las teorías del científico que conoció personalmente a Sigmund Freud y que en 1920 fue nombrado miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, cuatro años antes de terminar sus estudios de medicina y psiquiatría.
Autor del célebre tratado de la Revolución Sexual, fue un hombre para nada convencional en su manera de concebir el saber, y en su vida pública y privada.
Además de ser médico y psiquiatra, se interesó en profundidad en psicología, sociología y religión, al tiempo que estudió astronomía y meteorología; ingeniería y pintura; música, química y agricultura y, sobre el final de su vida, acosado por los juicios y blanco de las más diversas acusaciones, estudió leyes para poder asumir su propia defensa en los tribunales.

Había nacido el 24 de marzo de 1897 en Dobrzynica, en la región de Galicia y pasó su infancia en una granja de Jujinetz, en Bucovinia, que por aquellos años eran todas regiones pertenecientes al Imperio Austro-Húngaro, por ello se considera que fue austriaco de nacimiento y estadounidense a partir de 1938.
De origen judío, no tuvo posibilidad de relacionarse con otros asquenazí así como tampoco de aprender el  yiddish, ya que su padre era un obsecuente germanófilo y se lo impidió a la totalidad de su familia.
Participó en la Primera Guerra Mundial cuando, en 1915 ingresó en el ejército austriaco, donde llegó al grado de teniente después de sus meritorias acciones en Italia.
En 1931 fundó la Sex-Pol –Política Sexual–, organización que llegó a contar con más de cuarenta mil afiliados y que terminó siendo disuelta por orden de Stalin, que lo hizo expulsar del Partido Comunista, por lo que se vio obligado a huir a Berlín.
Cuando Hitler llegó al poder salió de Alemania e intentó, infructuosamente, residir en Dinamarca y en Suecia, donde le negaron el permiso de residencia, por lo que viajó a los Estados Unidos.
En 1935 demostró que el orgasmo es el resultado de un fenómeno de descarga eléctrica, y con ayuda de un oscilógrafo registró que, en los momentos de mayor excitación, las zonas erógenas del cuerpo registran un aumento del potencial bioeléctrico y que cuando la sensación de placer desaparece, se producen disminuciones considerables, de hasta 50 milivoltios.

Llamó Orgón a ese tipo de energía, y el aprovechamiento de estas propiedades físicas le posibilitó el armado de un aparato llamado Acumulador de Orgón, que no sólo permite ver la energía orgónica, sino determinar su temperatura y ser medido por medio del electroscopio y del contador Geiger Müller. En su concepción, la energía orgónica es “la energía que precede a la materia y la genera” y le atribuyó propiedades curativas.
Autor de la Teoría de la Economía Sexual, en 1949 fundó la comunidad terapéutica Orgonón, que fue cerrada en 1954, cuando el gobierno de los Estados Unidos le impuso una multa exorbitante y destruyó los Acumuladores de Orgón al mismo tiempo que se ordenó que todos sus escritos fueran incinerados.
Durante toda su vida fue atacado y perseguido por casi todas las ideologías y desde la mayoría de las corrientes de pensamiento.
Fue expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional y después de varios procesos, fue condenado a dos años de cárcel, pero no terminó de cumplir la pena ya que murió en una prisión federal el 3 de noviembre de 1957, bajo extrañas circunstancias.
La última obra en la que estaba trabajando, desapareció entre las rejas de la prisión.
Ni siquiera después de muerto tuvo sosiego este eminente científico a quien aún hoy se malquiere en los círculos académicos, ya que tres años después de su deceso la FDA (Food and Drugs Administration ), que tiene como objetivo el control de fármacos en los Estados Unidos, consiguió que los libros y apuntes que aún circulaban fueran incinerados otra vez.

Antes de morir dejó buena parte de su patrimonio para el WR Infant Trust Fund, en mérito a que –según lo escrito en su testamento–: “Durante toda mi vida he amado a los bebés, a los niños y a los adolescentes, y a su vez me he sentido muy querido por ellos. Los bebés suelen sonreírme porque tengo un profundo contacto con ellos y los chicos de entre dos o tres años, generalmente suelen quedarse pensativos y serios cuando me miran. Este ha sido uno de los grandes privilegios que tuve en mi vida. Y deseo expresar de alguna manera mi agradecimiento por el amor que me han dado mis pequeños amigos. El océano de energía vital de donde alguna vez ellos vinieron y alguna vez ellos irán, los bendice con alegría y libertad durante su vida. Espero haber contribuido a aumentar la felicidad de estos seres”.
Estamos hablando, ni más ni menos, que del doctor Wilhelm Reich, posiblemente el único científico que consideró a Eros –esa fuerza poderosa de que dispone el ser humano para su salud y bienestar–, en toda su auténtica y genuina magnitud.
Así le fue.

 
Publicado por Silvia a las 04:59

Respuestas
10 Agosto 2005 - 09:57
Enviar un emailJ.J.
Seguro que hay amantes, que no tendrán problemas de energía. En cambio otros no podrán llenar, ese acumulador del amor, para poder vivir. El Farol. http://juanjosedelgado.blogspot.com/
10 Agosto 2005 - 20:48
Enviar un emailvitalio
Silvia: Wilhelm Reich es un genio que merece toda nuestra atención. Su libro sobre el Orgasmo es algo esencial para la cultura sin tabúes. Hay una escuela Psicológica y clinica basada en sus enseñanzas.
11 Agosto 2005 - 00:10
Enviar un emailJosé Miguel
El método científico, hijo de Galileo, Francis Bacon y Descartes, consiste en esencia en que el investigador debe estar en condiciones de demostrar fehacientemente lo que afirma haber descubierto. La fantasía humana puede crear muchas teorías, pero, para comportarse conforme a las reglas de la ciencia, dichas teorías deben ser sometidas a reiteradas pruebas de laboratorio, antes de confirmarse como descubrimientos o leyes de la Física, la Química o la Biología. Reich no hace eso. Reich inventa una realidad a su gusto, de la misma manera que los psicoanalistas en general han hecho desde Freud. Pero, claro, el mundo mental difícilmente puede someterse a los experimentos de laboratorio, y el estudioso del espíritu humano tiene que trabajar con hipótesis más o menos aventuradas y confiar en que los resultados clínicos las avalen. Pero Reich se mete en el mundo de las ciencias físicas, donde la comprobación es exigible por ser posible. Un físico solo puede afirmar algo cuando lo ha comprobado experimentalmente; dado que la física permite dicha comprobación. Después de una introducción razonable, en la que examina la integración del hombre en la naturaleza, y la afortunada metáfora de "la pradera" y "el escenario", para describir el comportamiento natural y el impuesto culturalmente, el autor desprecia la moderna física, burlándose de su paulatina evolución, para, según dice, "partir de cero". Mandemos a paseo cuatro siglos de ciencia y saquémonos de la manga una nueva idea de energía basada en el orgasmo, nos dice Reich, y que opera tanto en el hombre como en el resto del Cosmos. Todas las pulsaciones, expansiones y contracciones, temblores, choques, etc. no son más que orgasmos cósmicos. Bueno, si él lo dice... Me recuerda el panpsiquismo de Giordano Bruno, que le llevaba a creer que los planetas eran seres vivos que giraban alrededor del Sol por propia voluntad, en busca de su calor y su luz. Reich se mete en harina y comienza a describir sus experimentos". Dice: "En una cámara totalmente obscura, forrada en el interior de hojas metálicas especialmente dispuestas para la observación de la energía orgón, se notan unidades luminiscentes de energía orgón progresando a través del espacio con un movimiento cicloidal alargado". Nos habla luego de un "océano de energía orgón primordial desprovisto de masa". "Cuando dos unidades primordiales de energía orgón desprovistas de masa se superponen, etc. etc. etc." Y todo esto, acompañado de afirmaciones como "Partimos de la suposición...", "Parece lógico suponer..." y así. La Física actual, la que, para bien o para mal, ha hecho posible la bomba atómica, los aceleradores de partículas, la comprensión del mecanismo de las estrellas, etc. nos dice que una unidad de energía, un cuanto, un fotón, no tiene masa, y no puede, de ninguna manera, desplazarse por el espacio siguiendo un "movimiento cicloidal alargado". El único camino para una partícula sin masa, es decir, de energía pura, es la geodésica, el camino más corto entre dos puntos en la curvatura del espacio-tiempo ; la línea recta, vaya, para nuestro mundo habitual euclidiano, y su única velocidad posible, la de la luz, es decir : 300.000 Km. por segundo en el vacío. Para visualizar las partículas subatómicas con masa, mejor dicho, los trazos que dejan al desintegrarse en una "cámara de niebla o burbujas", se necesitan gigantescos aceleradores y cantidades ingentes de energía. Difícilmente se podrían observar "unidades orgón" en una cajita oscura forrada de placas metálicas. Si ese método infinitamente más barato que los aceleradores, fuera posible, los gobiernos no se gastarían la millonada que cuesta uno de esos aparatos. Cuando dice Reich que "la masa emerge de ese sustrato desprovisto de masa" olvida la ecuación de Einstein: E= MC2. Se necesitan enormes cantidades de energía para obtener una brizna de materia. Esas concentraciones de energía creadora solo se dieron en la naturaleza cuando el Big Bang. Es absurdo creer que las "partículas sin masa" revolotean plácidamente uniéndose unas con otras en orgasmos productores de materia dotada de masa. Tenemos evidencias suficientes para saber que después del Big Bang ya no se creó materia en el Universo, sino que ésta evolucionó desde los primeros leptones creados (electrones, kuarks, etc.) por la ingente acumulación primaria de energía, para constituir mesones y bariones (protones, neutrones...), formando átomos de hidrógeno y helio, que por nucleosíntesis estelar y explosiones de supernova dieron lugar al resto de los elementos. Esta concepción está siendo comprobada todos los días, tanto en laboratorios como mediante la observación astronómica, sin que un solo fallo en las predicciones haga dudar de su validez. Lo del orgón, por el contrario, no da lugar a ningún fenómeno verificable ni observable, salvo en la calenturienta mente de su creador y sus presuntos seguidores. Pero de todas maneras muy interesante el tema. ¡Felicitaciones querida Silvia!, respeto tu punto de vista, aunque no lo comparto
12 Agosto 2005 - 17:40
Enviar un emailbluecore
José Miguel, no se trata de que el tipo haya creado una representación de la realidad más o menos abstracta y sin sentido, sino de que al leer sus teorías, uno (quien lee) empíricamente pueda ver reflejada cierta razón en ellas, viendo las analogías que establece y mirándolo desde otro prisma. Yo, tecnócrata sin remedio, no tengo más que desprenderme del yugo de la razón con el que muchos 'escépticos' masturban su ego a razón de lo poco ortodoxas de algunas ideas (desde el punto de vista occidental), y dar el beneficio de la duda (por lo menos) a las teorías de este tipo. Saludos.
13 Agosto 2005 - 01:20
Graciela
Brindo a la salud de alguien que ha nacido en ese buen día, no podría ser de otra manera que piense y sienta, en términos de energía vital, orgón.Además no encontrara un final a su busqueda más que muriendo, no importa como, sino cuanto revolucionó. Si pudo o no medir la energía de un orgasmo no importa. Quizás pueda entenderlo, porque acepto su tarea. Dice Nietzche : "Son mis enemigos quienes quieren derribar y no crearse a si mismos"

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