Buscando fundamentar a través de la biología el concepto de la libido de Freud, determinó que la energía psíquica y la energía sexual no son otra cosa que dos expresiones diferentes de una misma energía biológica que, a su vez, es diferente de cualquier otra forma diferente de energía.
En este concepto se basa la concepción de la Energía Vital, la más polémica de las teorías del científico que conoció personalmente a Sigmund Freud y que en 1920 fue nombrado miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, cuatro años antes de terminar sus estudios de medicina y psiquiatría.
Autor del célebre tratado de la Revolución Sexual, fue un hombre para nada convencional en su manera de concebir el saber, y en su vida pública y privada.
Además de ser médico y psiquiatra, se interesó en profundidad en psicología, sociología y religión, al tiempo que estudió astronomía y meteorología; ingeniería y pintura; música, química y agricultura y, sobre el final de su vida, acosado por los juicios y blanco de las más diversas acusaciones, estudió leyes para poder asumir su propia defensa en los tribunales.

Había nacido el 24 de marzo de 1897 en Dobrzynica, en la región de Galicia y pasó su infancia en una granja de Jujinetz, en Bucovinia, que por aquellos años eran todas regiones pertenecientes al Imperio Austro-Húngaro, por ello se considera que fue austriaco de nacimiento y estadounidense a partir de 1938.
De origen judío, no tuvo posibilidad de relacionarse con otros asquenazí así como tampoco de aprender el yiddish, ya que su padre era un obsecuente germanófilo y se lo impidió a la totalidad de su familia.
Participó en la Primera Guerra Mundial cuando, en 1915 ingresó en el ejército austriaco, donde llegó al grado de teniente después de sus meritorias acciones en Italia.
En 1931 fundó la Sex-Pol –Política Sexual–, organización que llegó a contar con más de cuarenta mil afiliados y que terminó siendo disuelta por orden de Stalin, que lo hizo expulsar del Partido Comunista, por lo que se vio obligado a huir a Berlín.
Cuando Hitler llegó al poder salió de Alemania e intentó, infructuosamente, residir en Dinamarca y en Suecia, donde le negaron el permiso de residencia, por lo que viajó a los Estados Unidos.
En 1935 demostró que el orgasmo es el resultado de un fenómeno de descarga eléctrica, y con ayuda de un oscilógrafo registró que, en los momentos de mayor excitación, las zonas erógenas del cuerpo registran un aumento del potencial bioeléctrico y que cuando la sensación de placer desaparece, se producen disminuciones considerables, de hasta 50 milivoltios.

Llamó Orgón a ese tipo de energía, y el aprovechamiento de estas propiedades físicas le posibilitó el armado de un aparato llamado Acumulador de Orgón, que no sólo permite ver la energía orgónica, sino determinar su temperatura y ser medido por medio del electroscopio y del contador Geiger Müller. En su concepción, la energía orgónica es “la energía que precede a la materia y la genera” y le atribuyó propiedades curativas.
Autor de la Teoría de la Economía Sexual, en 1949 fundó la comunidad terapéutica Orgonón, que fue cerrada en 1954, cuando el gobierno de los Estados Unidos le impuso una multa exorbitante y destruyó los Acumuladores de Orgón al mismo tiempo que se ordenó que todos sus escritos fueran incinerados.
Durante toda su vida fue atacado y perseguido por casi todas las ideologías y desde la mayoría de las corrientes de pensamiento.
Fue expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional y después de varios procesos, fue condenado a dos años de cárcel, pero no terminó de cumplir la pena ya que murió en una prisión federal el 3 de noviembre de 1957, bajo extrañas circunstancias.
La última obra en la que estaba trabajando, desapareció entre las rejas de la prisión.
Ni siquiera después de muerto tuvo sosiego este eminente científico a quien aún hoy se malquiere en los círculos académicos, ya que tres años después de su deceso la FDA (Food and Drugs Administration ), que tiene como objetivo el control de fármacos en los Estados Unidos, consiguió que los libros y apuntes que aún circulaban fueran incinerados otra vez.

Antes de morir dejó buena parte de su patrimonio para el WR Infant Trust Fund, en mérito a que –según lo escrito en su testamento–: “Durante toda mi vida he amado a los bebés, a los niños y a los adolescentes, y a su vez me he sentido muy querido por ellos. Los bebés suelen sonreírme porque tengo un profundo contacto con ellos y los chicos de entre dos o tres años, generalmente suelen quedarse pensativos y serios cuando me miran. Este ha sido uno de los grandes privilegios que tuve en mi vida. Y deseo expresar de alguna manera mi agradecimiento por el amor que me han dado mis pequeños amigos. El océano de energía vital de donde alguna vez ellos vinieron y alguna vez ellos irán, los bendice con alegría y libertad durante su vida. Espero haber contribuido a aumentar la felicidad de estos seres”.
Estamos hablando, ni más ni menos, que del doctor Wilhelm Reich, posiblemente el único científico que consideró a Eros –esa fuerza poderosa de que dispone el ser humano para su salud y bienestar–, en toda su auténtica y genuina magnitud.
Así le fue.