Colección Voyeur

Viernes 12 de Agosto de 2005
Casas de cerveza, casas de sexo

Aunque se ha especulado mucho al respecto, no se puede asegurar que existiera diferencia entre los prostíbulos y las Casas de Cerveza en el antiguo Egipto.
Sí se sabe que los egipcios eran grandes productores y consumidores de cerveza, bebida de la cual parecen haber existido dos tipos: la dulce y la amarga, y la diferencia la hacían los productos utilizados para su elaboración.
Un lugar conocido por la cantidad de cerveza que producía  fue Pelusium, actualmente conocida como Tell el-Farama, y a tal punto era famosa por lo fuerte que era, que se recomendaba consumirla con moderación porque sus efectos eran tan excitantes “que invitaban a la danza y todos los excesos, al igual que el más fuerte de los vinos.
Ha llegado hasta nuestros días lo que opinaba y recomendaba el escriba real Ani, de la dinastía XVIII: “No pierdas el control bebiendo en las casas de cerveza. ¿No será que [a causa de la cerveza] no eres consciente de haber dicho las palabras que pronuncias repetidamente? Al caerte tus miembros se romperán y nadie te querrá tender una mano amiga”.
Por otra parte, las casas de cerveza –los lugares donde se consumía esa bebida–, tenían una reputación que dejaba bastante que desear, y es debido a la prudencia de los antiguos egipcios que no se ha podido saber más acerca del libertinaje y la frivolidad de los habitantes del país del Nilo, aunque algunas piezas arqueológicas nos permiten imaginar que no todos los aspectos cotidianos eran tan virtuosos y familiares como lo representan las inscripciones de las tumbas.

John Collier, Sirvientas egipcias con jarras de cerveza

En Turín se conserva un papiro –conocido con el número de 55001–, en el que las escenas eróticas que en él se representan están complementadas por jarras de cerveza ubicadas junto a los lechos donde unas hermosas prostitutas se esmeran con sus clientes, aunque el mal estado de conservación del mencionado documento no permite ver claramente si las figuras que aparecen son las de una única pareja o son parte de un grupo que se está divirtiendo a rabiar en una orgía de la época. En todo caso sugiere que los excesos de la carne iban parejos con los de la bebida.
Cierto es que la cerveza desempeñaba un papel importante en las fiestas privadas del antiguo Egipto, al punto de tener una festividad propia que se conocía como “la fiesta de la embriaguez”, en la que se conmemoraba la transformación de la diosa leona (Sekmeth) en la diosa del amor (Hathor).
Consumir con moderación, recomendaban los hombres prudentes. La sugerencia me suena conocida y me lleva a reflexionar acerca del tan mentado corsi e ricorsi della storia.
¿Será cierto que no hay nada nuevo bajo el sol?

 
Publicado por Simon a las 05:00

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