Hasta nuestro tiempo han llegado noticias de la fabricación y uso y modelos de cinturones de castidad. Se dice que se empezó a usar en la Edad Media, pero no hay ningún modelo o noticia de tal época que nos permita asegurarlo.
Tal como lo imaginaba cuando acudí a él para pedirle ayuda con la información que había conseguido, Simón ya se estaba ocupando del tema y me asesoró al respecto, pero logré sorprenderlo porque no había escuchado comentario ni había leído nada acerca del tema.
Seguramente él continuará con la historia del cinturón de castidad, y todos los cuentos, suposiciones y leyendas que se tejen acerca del tema.
Me pregunto cuántos maridos celosos obligaron a sus mujeres a utilizar este verdadero instrumento de tortura para encerrar el sexo y reprimir cualquier tentación que la desdichada que tenía que usarlo pudiera padecer.

Admito que no se me ocurrió que alguien que no fuera hombre podía pensar en inventar y patentar semejante aparatejo. Por eso no dejó de sorprenderme saber que el 16 de marzo de 1903 Emilie Schäfer, oriunda de la ciudad de Berlín, registró bajo el número de patente Sch. 16096: Gebrauchsmuster 30, d. 204538, un aparato similar al de la ilustración (circa 1890, England, GB), un cinturón protector contra la infidelidad conyugal, provisto de cerradura y llave, al que llamó Ver-shließbares Schutznetz für Fragüen gegen eheliche Untreue.
Me pregunto qué habrá llevado a Frau Emilie a patentar semejante invento y en esa época. ¿Es que aún quedaban a principios del siglo XX maridos celosos a tal extremo en Berlín?
Definitivamente, cuando de represión se trata, algunas mujeres solemos ser más papistas que el papa. Lo que no pudo suponer es el destino que tendría el artilugio que estaba patentando. Porque en la actualidad, más que para reprimir el erotismo, hay quienes lo utilizan para hacer más “picantes” los juegos sexuales.
Claro que ese, es otro tema del que luego nos ocuparemos. Besitos.