?Deberíamos poder percibir el mundo con la
inocencia del niño que lo ve por primera vez?
René Magritte
Nacido en Lessines, Bélgica 21 de noviembre, 1898 en el seno de una familia típicamente burguesa, René François Ghislain Magritte fue un hombre metódico, diestro, ordenado, cuidadoso, pulcro y de hábitos mesurados. Considerado como uno de los grandes representantes del surrealismo, inició su carrera artística después de haber estudiado en la Academia de Bruselas, en la que no encontró su camino.
Tampoco lo encontró en las búsquedas vanguardistas de su época ?el cubismo órfico, la Nueva Objetividad y el futurismo?. ?Pinté cuadros y más cuadros futuristas ?manifestó en una entrevista filmada?. De todos modos que nunca llegué a identificarme completamente con ese movimiento. Porque la libertad lírica que yo buscaba era ajena al futurismo y no me permitía integrarme en él. Fue una cuestión de emociones burdas e intensas. Fue una cuestión de erotismo?.

Cuando en 1923, después de servir en el ejército durante la Primera Guerra Mundial, conoció el arte de Giorgio de Chirico, empezó a acercarse al mundo del surrealismo. Tres años más tarde se vinculó personalmente con el líder del surrealismo belga, André Breton, así como a los otros miembros del movimiento: Jean Arp, Salvador Dalí, Paul Eluard, y Joan Miró, y se trasladó a París durante cuatro años hasta que en 1930 regresó a Bruselas con su mujer, Georgette Berger, una amiga de su juventud con la que se había casado en 1922, que le servirá de modelo durante toda su carrera.
Una cuestión de erotismo...

La obra de Magritte se caracteriza por la asociación libre e inesperada de elementos sin aparente relación ?que producen una sensación de extrañamiento y misterio?, a la que se agrega la introducción de imágenes cotidianas con objetos corrientes realizados con una pintura simple de fondos planos y colores claros.
Propuso cambiar la relación entre los elementos que representaba y su nombre. Así, una rebanada de pan con mermelada pintada, no era una rebanada de pan con mermelada real, porque la imagen que creaba no se podía comer. Y es a partir de esta concepción que realiza las combinaciones más complejas entre el lenguaje y la naturaleza de los objetos.

En lo que a nosotros nos interesa ?hablamos de sus desnudos?, en la gran mayor parte de los casos sus obras reflejan en su peculiar manera de ver las cosas, el cuerpo de la que fue su mujer, con la que vivió hasta su muerte. Sólo su esposa y el recuerdo de una niña con la que solían visitar un viejo cementerio abandonado, y con la cual descubrió la pintura, sirvieron de modelo para sus obras.
En la obra de René Magritte se complementan la sensualidad de Georgette, con la poesía del francés Paul Éluard, reunidos en ese repertorio iconográfico que alcanza inusual erotismo en su ?La Magie Noire?, de 1935 (Bruxelles, Collection Madame Georgette Berger) , que no es otra cosa que el cuerpo de su amada que, como otros objetos familiares, le sirvieron para crear sobre ellos nuevas y desconocidas imágenes.

Magritte también se dedicó, en sus horas de ocio, a la fotografía y al cine. Sin ninguna pretensión, tienen mucha importancia para conocer un poco más acerca del mundo privado del artista. Desfilan en esta galería de imágenes poetas, escritores, artistas y dueños de galerías de arte como Paul Nougé, Louis Scutenaire, Marcel Lecomte, Marcel Mariën, Paul Colinet, Camille Goemans, Irene Hamoir y, por supuesto, Georgette. Es en esta galería de imágenes en la que se descubre el mundo íntimo del pintor, que juega con sus amigos, los pone en situaciones inventadas para que después alguien próximo los fotografíe, del mismo modo que cuando pintaba, disponía los elementos de sus cuadros de tal manera que pudiera crear ?otro mundo?.
Esas imágenes reflejan el impulso creativo y el despliegue de imaginación que se manifiesta tanto en las composiciones como en los títulos, y tienen la misma carga poética, irónica, crítica y perturbadora manifestada en sus obras pictóricas. Después de la muerte del artista, Georgette Berger donó las 62 fotografías realizadas entre 1928 y 1955 y las donó al Comisariado para las Relaciones Internacionales de la Comunidad Francófona de Bélgica y Valonia.
René Magritte, meticuloso como era, murió en Bruselas, el 15 de agosto de 1967.
Y fue haciendo la investigación previa para escribier esta nota que descubrí porqué, desde que era una adolescente, me fascinaba su obra.
Una cuestión de erotismo...