“Creo que los lectores se encuentran ante un libro en el que las explicaciones son claras, sencillas y en el que no hay juicios de valor sobre la sexualidad, simplemente explicaciones claras y concretas con el fin de estimular la imaginación, esclarecer dudas, denunciar mitos y tabúes que no sólo hacen daño sino que limitan el placer”, declara Alicia Galloti, autora de varios libros sobre sexualidad, entre los cuales el último se titula “Kama Sutra del sexo oral”.
Publicado por Editorial Planeta, esta última obra de la Galloti, dicen, se ha transformado en un éxito de ventas. Le he echado una ojeada. Nada del otro mundo. Más de lo mismo y, en lo personal, creo que Monserrat cuando escribía sus post del Kama Sutra, escribía mucho mejor. Dicho sea de paso, hace un par de años atrás si uno pretendía que esa editorial le publicara algo relacionado con el sexo, podía sentar a esperar tranquilo.
Pero claro, los tiempos han cambiado. Ahora estamos en la época de los viernes del after six, con una mezcla de Viagra, alcohol y drogas de diseño y se necesita una guía para que los habitués a ese tipo de reuniones para después del trabajo sepan qué tienen que hacer, si es que están semi-conscientes para hacer algo.

Imagino que alguien en la editorial “descubrió” a la autora y a su temática y se produjo el milagro, que no es mérito de quien escribe, porque parece que importa más la palabra mágica Kama-Sutra, que el nombre de la autora y que el tema del libro, tal como corresponde a esta época de consumismo en la que no se sabe cuál es el producto y quién el productor. Si a eso le sumamos el poder que tienen los medios de comunicación para promocionar a una marca de tallarines, a un jogador de fútbol, a un político o a un libro mediocre, se comprende. Véanlo por ustedes mismos, en la sesuda nota que se le hiciera a la autora para una empresa multimedios.
Naturalmente, el libro no pasa de ser (como lo consigna la nota) una retahíla de posturas –algunas cómodas, otras no tanto–, para tener sexo de diferentes maneras, explicando en cada caso las ventajas y desventajas de adoptarlas, con los dibujitos que corresponde, por si algún distraído no comprendió bien de qué va la cosa.
Lo dicho: más de lo mismo. Nada del otro mundo que no se pueda conseguir en el cyberespacio sabiendo usar un buen buscador.