Colección Voyeur

Domingo 13 de Noviembre de 2005
Tu palpable ausencia

¿Por qué buscamos incansables un perfume
cuando queremos que nos amen sin él?

El perfume, Patrick Süskind

Cada jueves, justo cuando el aroma de la entrega de la semana anterior está a punto de desvanecerse, llega a mi oficina un paquete primorosamente envuelto. Lo tomo entre mis manos y leo la tarjeta, de manera invariable la dedicatoria dice "Para que me recuerdes...".
¡Cómo si fuera necesario acordarme de ti!
Formas parte de mi existencia diaria, me acompañas hora tras hora, te tengo presente a cada instante. No es sólo tu visión a través de la webcam noche a noche, sino el sonido de tu voz al teléfono, tu olor en cada prenda íntima que me mandas, el sabor de tus efluvios que queda marcado en ellas, el tacto de algo que cubrió tu exquisita piel.
Con creciente curiosidad deshago el delicado envoltorio. Me pregunto qué me habrás enviado esta vez y repaso mentalmente qué te has puesto los siete días anteriores: El diminuto hilo dental verde que llevabas el jueves, un elegante conjunto de seda negra el viernes por la noche, la delicada baby doll del color de las lilas del sábado, la sencilla pero graciosa tanga de algodón rosado que te pusiste el domingo porque estabas especialmente juguetona, un coqueto corpiño agua marina para el lunes, el liguero blanco con lacitos rojos y medias a juego el día martes y el inesperado body de encaje rojo con que me sorprendiste anoche.
Las manos me tiemblan de la emoción. Se me dilatan las aletas de la nariz y se me llena la boca de saliva. Mi piel se eriza. Siento cómo me crece una erección.
¡Ah! Es el body Lo he estado recordando todo el día, estremeciéndome al rememorar tu cuerpo embutido en una prenda tan vulgarmente sexy. Al principio me impresionó tanto el color como el osado modelo y tú, observando mi cara de sorpresa, escribiste en el recuadro de mensajes: "Lo vi y no pude evitar comprarlo. Fue algo totalmente impulsivo". Inmediatamente te aclaré que había sido una excelente elección.
"Es sólo que nunca te había visto usando algo rojo y a la vez tan... ¿cómo llamarlo? ¿Atrevido?", te escribí, pensando cómo adjetivarlo. Pero tú, con tu desenvoltura natural, replicaste con algo que no era una pregunta ni tenía ningún viso de delicadeza: "Tan de puta".

Sonreí, no sé por qué todavía me ando con rodeos contigo. "Sí, efectivamente, tan de puta".
Te reíste a carcajadas y me explicaste que así te habías sentido al verlo. "Hizo aflorar toda la putería que tengo dentro de mí". Y a continuación pasaste a demostrar tus palabras con hechos, regalándome una velada  de desenfreno.
Entierro la cara en esa deliciosa combinación de la mórbida tela y tu dulce perfume de mujer. Huelo con avidez, restregando las fosas nasales sobre la blonda que estuvo en contacto con tu piel, enloqueciendo con lo fresco de tu aroma y mis recuerdos. Cierro los ojos y aún veo tus manos acariciando tus pechos por encima del encaje, insinuando tus pezones erectos. Me toco por encima del pantalón para sentir mi miembro duro y caliente. Me abro la bragueta del pantalón y me bajo el interior, dispuesto a masturbarme aunque sea solo, porque estoy a punto de estallar y no puedo esperar por ti.
Justamente suena el teléfono. Parece que hubieras calculado el momento exacto de la entrega por servicio expreso y del aumento de mi excitación. "¿En tus manos?", me preguntas. "Y en mi nariz", te respondo, "aunque mucho más abajo también".
Oigo ese sonido de complacencia que sale de tu garganta. Es un sonido extraño, entre suspiro y gemido, que produce una oleada de pequeños escalofríos a lo largo de mi columna vertebral. En tanto tú dices: "Recuerda cómo me ceñía el cuerpo. Mis pechos desbordándose de las copas".
Pongo el teléfono en la modalidad de manos libres. "Sí, lo recuerdo", atino a decir. Tú continúas, sin darme tregua: "Era más lo que mostraba que lo que cubría. Revive el contraste del rojo encendido con la palidez de mi piel". Con una mano agarro el body y lo acerco a mi cara, con la otra me meneo sin cesar el falo endurecido, palpitante, ardiente. Sé que escuchas perfectamente mi respiración agitada y que no necesito decir ni siquiera una palabra. De eso te encargarás tú de ahora en adelante.
"Mira mis manos... bajando... bajando por mi abdomen... buscando mi cueva. Siente mis dedos... hurgando frenéticamente dentro de mí... entrando... entrando con todo y tela... mojándola... a medida que me voy humedeciendo", susurras, haciendo una pausa entre cada frase. Por tus gemidos y tu voz enronquecida, sé que también te estás masturbando. Los recuerdos de anoche y la certeza de ahora se suceden confusamente en mi mente, enloquecida por el deseo. Muevo mis manos arriba y abajo, a lo largo del asta dura y engrosada.
El estallido de tu orgasmo se confunde en el tiempo, en el espacio, en ti, en mí. ¿Es ahora o fue anoche? Te oigo gritar.
Abro la boca y lamo vorazmente la parte del body que cubría tu vulva. ¿Chupo tu interior o el encaje rojo? Reconozco tu sabor, me embriago en él, lo paladeo deleitado. Tu olor, tu sabor, tu presencia están concentrados en un pequeño trozo de tela. ¿Estás aquí o no estás? Desesperado quiero acabar y oigo tu invitación: "Ven, acabemos juntos".
No puedo más que complacerte. 

 
Publicado por Anamar a las 05:00

Respuestas
13 Noviembre 2005 - 11:18
Enviar un emailJuan Manuel C
Como detener ese torrente que dejas caer de semejante altura? Si es que cuando te das cuenta igual y con la misma fuerza caes arrastrado por El? En cada palabra que escribes,aumentas la fuerza de lo que proyectas,haciendo sentir a quien lo lee,si fue anoche o esta pasando!!! Haces volar......
13 Noviembre 2005 - 19:33
Enviar un emailSamuel Avila G
Como decir GREAT . BUENISIMO , EXCELENTE Cada Domingo espero con ANSIAS la nueva Historia de esta EXCELENTE Autora. Latino Americana. Esperando la proxima
13 Noviembre 2005 - 19:38
Rener
No soy crítico literario pero veo que los relatos de Anamar tienen fluidez, naturalidad, expresividad, además de un uso profesional del idioma castellano. No hay en ellos vulgaridad y por esa razón el relato nos llega y nos sentimos dentro de él, como si fuéramos nosotros mismos quienes vivimos lo que allí sucede. Son relatos que nos hacen vivir de modo nuevo esa parte tan reprimida de nuestra existencia. Es como escaparnos del ajetreo diario e internarnos en nosotros mismos. Tienen suspenso, excitan la curiosidad y el deseo de vivir. No es sencillo escribir de esos temas con delicadeza y ganarse la confianza del lector. Sin duda esos relatos merecen una publicidad más amplia. Estoy seguro de que muchos prejuicios, temores e interpretaciones equivocadas desaparecerán de la mente de futuros lectores. Sigue escribiendo Anamar y gracias por hacernos ver una realidad tan diferente a la habitual, tan llena de misterio y placer.
14 Noviembre 2005 - 15:47
Enviar un emailGUADALUPE
Cantas veces he querido escribir y me he quedado en el intento, timidamente busco las palabras exactas, pero seguro no podria con la delicadeza con la que tu lo haces....recien encuentro tu rincon pero seguro regresare muchas veces... GRACIAS http://elbagajedelavida.bitacoras.com
14 Noviembre 2005 - 16:11
Enviar un emailAnamar
¡Gracias, mil gracias por sus hermosas palabras de elogio! Cada una de sus opiniones es una invitación a seguir escribiendo nuevas historias para el deleite de todos nosotros, así como también representa un enorme y divino compromiso para hacerlo mejor cada vez. En cuanto a Guadalupe, traté de entrar a ese sitio cuya dirección agregaste al final de tu comentario y no pude. Quisiera compartir contigo mi experiencia como aprendiz de escritora, así que le pediré tu dirección de correo al director editorial para que intercambiemos unos emails. Sólo te puedo decir que yo también pasé años intentándolo con varios géneros literarios, hasta que un día un amigo me envió un relato erótico, lo leí de un solo tirón y me dije: "¡Yo quiero escribir así!". Ni corta ni perezosa me senté frente al pc y empecé a hacerlo. Eso fue en abril del año pasado y desde entonces las musas no me han abandonado. Otro buen día me decidí a enviar mis relatos a Voyeur Ediciones ¡y ya vamos por la octava historia publicada! Así que quizás todo se trate de probar... Besos y muchos cariños para todos.
15 Noviembre 2005 - 13:25
sonrisas
siempre espero tus relatos , porque sé que me voy a "lustrar" al final de su lectura. sigue escribiendo, sigue provocando ana mar. los domingos, si viajo, echo en falta la compañia de tus letras..
16 Noviembre 2005 - 11:24
Jepimonster
Hola , quiero que sepas que sigo tus relatos No puedo mas que admirar la deliciosa manera de contar que tienes y me empiezo a enganchar...sigue, sigue, Anamar :-) Jep http://spaces.msn.com/members/porthos43

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