Colección Voyeur

Lunes 14 de Noviembre de 2005
Los amores de Napoleón: Teresa Tallien

Madame Teresa Cabarrús nació el 31 de julio de 1773, y era hija de uno de los más reconocidos financistas de su tiempo –Fernando Cabarrús–, creador del banco de San Carlos en 1782 y luego nombrado embajador y ministro, razón por la cual cuando su padre fue destinado a París, se trasladó con su madre y sus hermanos a Francia, cuando tenía once años.
A los quince contrajo matrimonio con Juan Jacobo Devin de Fontenay, futuro marqués de Fontenay, once mayor que ella, y con el que tuvo un hijo, aunque el matrimonio fracasó y en 1793, cuando la Revolución Francesa había desembocado en El Terror, le fue concedido el divorcio. Se trasladó a Burdeos, donde vivió y allí se hizo famosa como “el hada madrina de Burdeos”.
En Burdeos conoció a Jean Lambert Tallien –un ex colaborador de Danton–, que sería el  principal orador en el Comité de Salud Pública, cuando “el incorruptible” ciudadano Robespierre fue derribado y condenado a morir en la guillotina, en 1794.
Durante todo ese tiempo, víctima de las luchas por el poder, Madame Tallien sufrió prisión y la compartió con  María Josefa Rosa Tascher de la Pagerie, viuda de Beauharnais. La misma que en el futuro, y con el nombre de Josefina, sería la futura esposa de Napoleón Bonaparte.
Con Tallien también casó y con él tuvo una hija a la que llamó Thermidor, pero en 1797, por las desavenencias con su marido, volvió a pedir el divorcio en 1797.
A partir de ese momento Madame Tallien se convirtió en una de las mujeres más populares de la época del Directorio, junto con  Mme. Beauharnais y Mme. Récamier, con las cuales impuso una moda que aún hoy se considera atrevida.

Cuando Napoleón Bonaparte la frecuentó, se la conocía como Notre-Dame de Termidor, y en el salón de la Chaumière –decorado como un templo griego–, conoció a Barrás, que solía pavonearse con ella exhibiéndola como a una joya.
Célebre es la descripción que hace de la osada Teresa el duque de Broglie, mencionando el traje de Diana, con un seno desnudo y vestida –apenas cubierta, mejor dicho–, con una túnica que no le pasaba de la rodilla. También apareció vestida de Sauvage, con una túnica transparente, abierta a los costados, con medias de seda de color carne y con cercos de oro por encima y por debajo de la rodilla, y con cada paso dejaba que admiraran sus piernas y sus pies adornados con sortijas de brillantes, por la estrechez del vestido.
Con Barrás tuvo una hija, que murió al nacer. Cuando éste cayó en desgracia y con Napoleón como primer cónsul, fue detenido, Teresa vio cómo se le cerraban las puertas de los salones. Mujer decidida, y en un intento desesperado por mantener sus privilegios, preparó un encuentro con Bonaparte.
Una noche de ópera se vistió a lo Diana cazadora, con un hombro y un seno desnudo, el carcaj de flechas y un traje de leopardo hasta medio muslo, dispuesta a que sus encantos tuvieran efecto sobre el pequeño corso que se ha erigido en señor de Francia. Pero la estratagema no consiguió nada, a no ser provocar un escándalo.
Pero Teresa Tallien no era una mujer que se diera por vencida así como así. Napoleón terminó por aceptar un encuentro, aunque se verían en un baile de máscaras, para que no pudieran identificarla. Ella iría vestida con un traje rosa hasta los pies con capucha. En el encuentro, Bonaparte le explicó que su momento había pasado, y tomándole la mano, le leyó el porvenir y le vaticinó que se quedara tranquila, que tenía una esperanza, que se verían una vez por año... y que moriría en la cama.
¿Sabía Josefina de esta relación de Napoleón? Seguramente sí. Conocía bien a esa mujer con la que había compartido las mazmorras, sabía de su decisión y su tesón, que nunca usaba guantes, que los corpiños le eran insuficientes y que en su brazo desnudo lucía una serpiente de oro esmaltada en negro, cuya cabeza era una esmeralda tallada como se vieran pocas.
Con Napoleón o sin él, se juntó con el millonario Ouvrand –con el que tuvo cuatro hijos más–, y finalmente terminó casándose con Francisco José Felipe Riquet-Caraman, quien en 1806 heredaría el título de Príncipe de Chimay, con el que tuvo cuatro hijos más y con el que vivió treinta años como una esposa fiel y dedicada.
A raíz de esta boda, Napoleón prohibió Josefina volver a ver a madame Tallien y afirmó en una carta: "¡Un miserable la ha desposado con ocho bastardos! La desprecio mucho más que antes. Podría haber sido una muchacha agradable y se ha convertido en una mujer de horror y de infamia...".
En 1830, viajó a París por última vez para comprobar que la ciudad ya no era la misma. Asistió al estreno de un melodrama histórico acerca de la Revolución, titulado “Robespierre”. Durante la representación se desmayó, justo en el momento en el cual en el escenario un criado anunció: "¡La ciudadana Tallien!".
Al despertar, preguntó a su hijo, que la acompañaba: "¿Te has fijado en lo horriblemente vestida que iba la actriz que me representaba?"
Teresa Tallien condesa de Caraman, añadió el título de princesa de Chimay y se refugió en el castillo de ese principado, hasta su muerte en 1835, a los sesenta y dos años, tal y como lo había vaticinado el Primer Cónsul: en la cama.

 
Publicado por Simon a las 05:00

Respuestas
14 Noviembre 2005 - 23:26
Merceditas
Gracias... Esta Teresa, atrevida, me encantó.
14 Noviembre 2005 - 23:56
Enviar un emailSimon Paterson
Gracias a tu comentario, Merceditas. Mira, esta Teresa era una cosa seria. Pero hay otras de las que mejor no hablar. Por lo menos esta, trataba de sobrevivir en una época histórica tan difícil. Simón
15 Noviembre 2005 - 00:27
Merceditas
Hay otras que sobreviven de igual manera aunque tú no lo creas.Siempre tan gentil.
15 Noviembre 2005 - 18:12
Enviar un emailCarolina
Divina!

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