Colección Voyeur

Lunes 28 de Noviembre de 2005
Otra de piratas...

Hace un tiempo Monserrat escribió una nota acerca de las fantasías que tenía con las novelas y las películas de piratas. Confieso que yo también las he tenido y me he sentido la mujer que viaja en un galeón, viniendo de Europa o yendo hacia el viejo continente, con las bodegas cargadas de oro para la corona, cuando de pronto ¡Zas! Ataque pirata. ¡Ay si habré fantaseado con historias como ésas! De hecho, creo que existen aún ahora novelas de amor, ambientadas en la modernidad, y la mayoría trata de mujeres que terminan enamorándose de un recio y mal entrazado pirata que terminará siendo el hermano gemelo de Brad Pitt en el siglo XVIII.
Ahora, ¿pueden imaginárselo al revés? Quiero decir: ¿un hombre que se enamora de una mujer pirata? Pues aunque no les parezca extraño o les suene disparatado, las hubo.
Entre todas las mujeres piratas, la más famosa fue, quizás, Anne Bonny, una atractiva y díscola pelirroja, nacida en Kinsale, condado de Cork, en Irlanda, hija ilegítima del prestigioso abogado William Cormac, que se enamoró de la doncella de su mujer y, cuando la joven le anunció que iba a ser papá, temeroso de la furia de su mujer, huyó con ella hacia América para ver cómo evitar las represalias de una irlandesa enardecida por haber sido engañada. El producto de la unión con la doncella, se llamó Anne.
Como sea, la bella Anne nació con el carácter levantisco de su madre y una de sus primeras tropelías fue degollar ?en ?uno de esos días de nervios??, a la profesora particular que le había puesto su padre para adecentarla un poco y hacerla casadera.
Anne comenzó su carrera como pirata luego de enamorarse de Calico Jack (Juanito el Horteras o, en español no tan castizo, Juanito el Tarado), y después que éste la dejara embarazada. Porque la pelirroja Anne tenía mal genio, puede ser, pero en cuestiones del amor, era tan fogosa como la que más.

Anne Bonny, según una representación de la época

La historia cuenta que cuando corría el verano del año 1720, el pirata Bonny, que también se hacía llamar Bonn, le puso el ojo encima a un joven marinerito llamado Mark Read, a quien empezó a cortejar. No puedo imaginarme a un pirata gay, por lo que comprendo la reacción que debe haber tenido el joven cortejado, que rehuyó todas las atenciones que le dedicaba el bucanero.
Harto de tanto rechazo, Bonny perdió la paciencia y decidió tomar el toro por las astas y el control de la situación, por lo que fijó una cita y, cuando estuvo delante del mancebo, se abrió la camisa dejando bien en claro que, si era hombre, estaba dotado con un estupendo par de senos femeninos y, se esperaba, con el resto de lo necesario para ganarse un piropo por la calle. Porque el temible corsario no era otro que Anne Bonny.
El mancebo, estupefacto, sin embargo no perdió la compostura y su reacción y su respuesta dejaron patidifusa a la mujer pirata: se echó a reír, desató su propia camisa y mostrándole el pecho, le dijo que cuando se vestía con pollera, respondía al nombre de ?Mary?. Le podía haber costado la cabeza, semejante bromita. Pero Anne le tenía demasiadas ganas como para matarlo. Historias como ésta, de Anne Bonny, hay a montones.
Y no terminó sus días ahorcada, pero sí, como dice la canción de Serrat, ?no hay historia de piratas, que tenga un final feliz?. Y el de ella, no fue la excepción. Habiendo caído prisionera, se salvó de la horca, aduciendo que estaba embarazada, pero murió de fiebres tropicales en prisión.
Si la piratería ha sido considerada tradicionalmente cosa de hombres, se sorprenderán con la cantidad de mujeres de todas las culturas que desmienten esa creencia, y que se sublevaron contra el rol pasivo que, según los hombres, debía tener la mujer.
Me gustó. Sí, sí. Voy a ver si puedo conseguir el libro de Germán Vázquez Chamorro, ?Mujeres Piratas?, publicado por Algaba en Madrid, en el 2004 para poder entrarle más al tema. Besitos.

 
Publicado por Silvia a las 05:00

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