Colección Voyeur

Miércoles 14 de Diciembre de 2005
Amores de Napoleón: La Duchesnois y La Bourgoin

Se llamaba Catherine Josephine Raquin, y se hacía llamar Mademoiselle Duchesnois. No era, pese a la generosidad del retratista, una mujer muy agraciada, y de su nariz prominente, diría Alexandre Dumas: ?... esa nariz producía un silbido de acuerdo con su tamaño y su rostro tenía semejanza con uno de esos leones de loza que se apoyan sobre las balaustradas. Pero su cuerpo... Su falta de belleza se perdonaba con lo escultural de su cuerpo que, como el de la Venus de Milo, ella se apresuraba a enseñar y a entregar a fin de conseguir que se olvidara su primera y lamentable expresión?.
Convengamos en que si Napoleón podía resultar un perfecto grosero, Alexandre Dumas, cuando se lo proponía, podía ser un despiadado inclemente.
El emperador?así se corría la voz?, no la trataba con la cortesía que acostumbraba. Se cuenta que en cierta ocasión, cuando un edecán la anunció al emperador de los franceses, el pequeño corso respondió:
?¡Qué espere!
Más luego, quizás al acordarse de las morbideces de ese cuerpo escultural, como si hubiera sido torneado por las manos de un artista, ordenó:
?¡Que se desnude y se acueste que ya voy!
Catherine era una comediante de teatro, y sabía cómo manejar esas situaciones. No era mujer de tomarse las cosas a la tremenda, pero claro, todo tiene su límite. Quizás por eso, no aceptó tan estoicamente ese trato vulgar de Napoleón.
En una ocasión, escuchó que el emperador, abstraído como estaba en su trabajo, gritaba:
?¡Que se vuelva a vestir y que se marche!
La Duchesnois esperó, pero en vez de su amante apareció Talleyrand, que hacía las veces de chambelán, y que a  menudo solía recomponer los desaguisados que ocasionaba el carácter intemperante de su jefe.
?El emperador, señora ?le dijo a Catherine, que se apresuraba a abrochar su vestido?, está tan enfrascado en sus planes de atacar a Rusia, que no le queda tiempo para nada.
Fue la última vez que Catherine Duchesnois visitó las habitaciones privadas de Napoleón Bonaparte.
Jamás lo perdonó por su desplante, y juró vengarse. No existe odio más temible sobre la faz de la tierra, que el de una mujer despechada, y la comediante no olvidaría jamás la afrenta.

Catherine Josephine Raquin, LaDuchesnois

Napoleón parecía tener especial predilección ?para los amores pasajeros?, por las actrices de teatro. Teresa Estébana Bourgoin, era una de las jóvenes bailarinas que pasaron por su lecho.
De rostro aniñado y rasgos tan finos que evocaban a los ángeles, sin embargo tenía un temperamento levantisco, un lenguaje cuartelero y una predilección por las bromas subidas de tono. En todo París se la conocía como ?... la diosa de la alegría y los placeres?, y ella se podía permitir cualquier desliz, porque era la protegida de Monsieur Chaptal, a la sazón, ministro del Interior.
Una noche como tantas, en que Napoleón se encontraba trabajando con su ministro, le anunciaron la presencia de Mademoiselle Bourgoin.
?¡Que espere! ­?gritó el emperador, como era su costumbre.
Chaptal debe haberse quedado de una pieza, porque sabía qué significaba que la joven visitara a Napoleón a esas horas de la noche.
Dadas las circunstancias, el ministro del Interior, que protegía y disfrutaba de los favores de la joven bailarina, dimitió sin más trámite a la mañana siguiente.
Algunos historiadores creen que, como tantas veces, el carácter levantisco de Napoleón se había manifestado con un exabrupto. Los más suspicaces opinan que el emperador lo hizo adrede, para sacarse de encima a Chaptal, a quien llamaba ?a modo de burla?, papá Clister.
Como si no hubiera sido suficiente dejar despechada a Mademoiselle Duchesnois, Napoleón consiguió granjearse el odio de otra mujer.
Las mujeres no conseguirían revancha, pero la historia se lo haría pagar muy caro.

 
Publicado por Simon a las 05:00

Respuestas
29 Julio 2006 - 15:10
Enviar un emailRapunzel
Para mi que se las quería quitar de encima, si una mujer le interesaba mandaba a la porra lo que estubiera haciendo e iba corriendo XD al menos si yo estubiera en su lugar hubiese echo lo mismo (que cabrona soy) :P

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