En mi anterior nota, la que trata de la filmoteca privada del rey Alfonso XIII, me limité a hacer una reseña de las películas que produjo aquel monarca, contando con la inestimable ayuda de su hombre de confianza y mano derecha, el conde Alvaro Figueroa y Torres de Romanones.
Para la producción, contrataron a los hermanos Ricardo y Ramón Baños, que les fueron presentados por ciertos miembros de la nobleza, quienes frecuentaban a estos cineastas precursores de las producciones X, que solían hacer su trabajo en un famoso burdel de Valencia llamado La Casa de Rosita ?he leído que aún existe?, con los riesgos del caso, puesto que debéis tener en cuenta que por aquellos tiempos la pornografía estaba prohibidísima.
Encargado que les fue el proyecto por Don Alvaro, los hermanos Baños pusieron manos a la obra y filmaron tres cintas cuya duración va desde los veinte minutos hasta una hora.

?El gabinete de las damas? parte de una fantasía que todos conoceréis, que es la de un doctor que no pierde la oportunidad de seducir a sus pacientes, empezando por examinarlas bien a fondo, con la minuciosidad de un buen practicante del arte de curar.
No hay lugar, por recóndito que sea, que el pícaro y doctorcito deje sin explorar, ni picardía que deje de lado, como por ejemplo cuando hace intervenir a dos pacientes primero, y a una paciente y a su enfermera después en un excitante ménage à trois, incluyendo varias voluptuosas escenas de lesbianismo.
Como sea, queda en claro que el doctor sabía hacer su trabajo a la perfección, y podía ocuparse de las dos señoras de su casa, y estar a la altura de las circunstancias.
Debéis tener en cuenta que, para la época, un trío involucrado en un ménage à trois como el que se muestra, era considerado excepcional, de ahí que estas imágenes hayan sido catalogadas por los historiadores como las?secuencias pornográficas como nunca antes se habían podido ver?.
No puedo evitar imaginar que nuestro rey debe haberse divertido a más y mejor al ver el producto terminado.
Aclaración: Ya sabéis que nuestra política editorial no contempla el uso de imágenes pornográficas, de allí que esta excepción es en virtud de la curiosidad histórica no sólo de la historia, sino de los filmes en sí. Tened eso en cuenta.