En Nochebuena, antes de bajar a cenar con mis seres queridos, me tomo unos momentos para estar a solas y descansar del ajetreo propio de estas fechas, repletas de compromisos sociales, signadas por un larga lista de tareas y prácticamente devoradas por un consumismo feroz. Aprovecho esos minutos de tranquilidad para pedir un regalo.
No es uno de esos presentes que se envuelven en papeles brillantes y se colocan debajo del arbolito. Tampoco es de la clase de obsequios que San Nicolás, Papá Noel, Santa Claus o el Niño Jesús deja al pie de la cama de los niños. Mucho menos viene en un estuche de terciopelo y refulge cuando la luz le da de lleno.

No es algo que se pueda ver y sin embargo su presencia nos enceguece con su maravilloso resplandor.
No es algo que se pueda tocar, pero cuando estamos en contacto con él sentimos el más tierno de los abrazos.
No es algo que se pueda oler, aunque su perfume nos causa una deliciosa sensación de embriaguez.
No es algo que se pueda saborear, no obstante al rozar nuestros labios percibimos la dulzura de la miel.
No es algo que se pueda escuchar, aun cuando los latidos de nuestro corazón anuncien su llegada.
El regalo que pido es Amor .
El Amor en todas sus facetas:
El amor natural de storge, que por puro instinto siento hacia mi hijo, padres y hermanos. Es el afecto que siempre está allí y nadie tiene que hacer nada para merecerlo. Es el hogar seguro que nos brinda refugio.
El amor fraternal de phileo, el que se expresa en la amistad y se basa en el compartir con los amigos pensamientos, sentimientos, actitudes, planes y sueños, e incluso las cosas más íntimas que no comparto con nadie más.
El amor incondicional de ágape, tan abnegado y desinteresado que se da y se mantiene sin esperar nada a cambio. El que me hace amar ?a pesar de? y ?por encima de? lo que sea.
El amor apasionado de eros, romántico y sentimental, ese que también se llama arrobamiento, y es a un mismo tiempo dulce y aterrador, por ser absolutamente absorbente.
El amor sexual de epithumia, que me hace sentir un fuerte deseo físico por mi pareja y se expresa en el deleite de hacernos el amor.
Y pido Amor no sólo para mí, mis seres queridos, mis amigos y mis conocidos, sino para todas las personas, incluso aquellas que no conozco. De esta manera pido y doy desde lo más profundo de mi corazón un maravilloso regalo que llenará de alegría nuestra existencia.
Quienes día a día nos dedicamos a hacer este blog ?El Director General, el Director Editorial (a quien mis compañeros llaman ?El Gran Cabronazo? y yo con mucho agradecimiento he rebautizado como ?el Pigmalión de las palabras?), Montserrat, Silvia, Simón, nuestra secretaria y esta servidora? queremos que esta Nochebuena todos nuestros lectores y lectoras reciban el mejor regalo de todos: Nuestro Amor y los deseos porque pasen una Nochebuena en paz y una ¡muy Feliz Navidad!