Colección Voyeur

Domingo 29 de Enero de 2006
De virtual a real en un clic

A ti, que me gustas y me regustas,
y a nuestras maravillosas webcams

Apenas llego del gimnasio enciendo la computadora y me conecto al Messenger. Allí estás. Un fino hilo de deseo me recorre la columna vertebral. Se abre una ventana de conversación con una invitación tuya para que acepte la conexión a tu webcam. ¡Cómo no! Gustosa hago clic en "Aceptar". Yo también enciendo mi cámara y te convido a un festín para nuestros ojos. No te haces de rogar, tienes días esperándolo. Inmediatamente me recibes con un expresivo ¡muack! que siento en todo mi cuerpo. Me relamo los labios y te envío un beso. "¿Estás sudada?", me preguntas. Te respondo ?Sí?.
Claro que estoy sudada después de dos horas de ejercicio. Ni siquiera me bañé, tantas eran las ganas de estar contigo. Aún siento algunas gotas de sudor corriéndome por el pecho, el cuello y la espalda. Hace un calor insoportable. Me levanto de la silla, enciendo el aire acondicionado, me suelto el cabello y muevo la cabeza de un lado al otro, muy lentamente, para aliviar la tensión. Me sobo el cuello. Me estiro como una gata. Comienzo a desvestirme muy despacio, disfrutando y haciéndote disfrutar cada instante.
Vuelvo a sentarme y subo un pie al borde de la silla. Desato las trenzas de mis zapatos deportivos. Me quito el zapato y la media del pie izquierdo, estiro la pierna y flexiono los dedos. ¡Ah, qué sabroso se siente! Te sonrío, sé que estás atento a cada uno de mis movimientos. Repito la operación con el zapato, la media, la pierna y los dedos del pie derecho. Te vuelvo a sonreír, cómplice, y te envío un beso. Te acaricias la barba y enciendes un cigarrillo. Te echas hacia atrás y me devuelves la sonrisa. Es tan espléndida que no necesitas decirme nada más.
Poco a poco me subo la camiseta sin mangas de cotton licra. Es muy ajustada y tan descotada que deja buena parte de mis pechos al descubierto. Su color rojo encendido no hace más que resaltar el ardor que me bulle en la piel. Me levanto de la silla y empiezo a bajarme el mono gris, bien ajustado, de cadera baja. Me lo quito. Le das otra chupada al cigarrillo. Te vuelves a acariciar la barba. Cuando haces eso siento el roce de tus vellos por todo mi cuerpo y mi sexo se humedece.
Ahora sólo llevo la combinación de panty y brassiere deportivo. No son nada sexy, pero como son blancos y están sudados se transparentan por completo. Tus ojos penetrantes se clavan en la raja de mi sexo. Le das una chupada más al cigarrillo y lo apagas en el cenicero. Te levantas de la silla, te paras frente a la webcam y te quitas el boxer que llevas puesto. Tu miembro deliciosamente erecto aparece en la pantalla de mi pc. Me relamo los labios y no puedo evitar morderlos. Te deseo. El provocador gesto de tu boca me hace ver que también me deseas. Otro mensaje entra a la ventana de conversación: "¿Nos masturbamos juntos?". Mi respuesta se limita a despojarme del brassiere y la panty y quedarme totalmente desnuda.

Tomas tu miembro en la mano derecha y yo abro mis labios vaginales. Mueves tu mano rítmicamente, arriba abajo, arriba abajo; mientras me acaricio el clítoris. Introduzco dos dedos en mi sexo y los muevo, adentro afuera, adentro afuera; veo como aumentas la velocidad de tus movimientos, arriba, abajo, arriba abajo, arriba abajo, arriba abajo. Movidos por el mismo impulso, ambos abrimos la boca y nos acercamos al monitor, deseosos de chupar, lamer, morder al otro.
De pronto tengo tu miembro en mi boca y siento tu boca en mi sexo. Estoy acostada sobre tu escritorio y tú estás sobre mí. Te chupo, te lamo, te muerdo. Me chupas, me lames, me muerdes. Siento como tu aliento roza mi entrepierna. Juego con tus bolas. Tu barba raspa mi piel. Besas mi clítoris. Lo mordisqueas suavemente, mientras metes dos dedos en mi interior y los mueves, adentro afuera, adentro afuera. Me vengo en un orgasmo delicioso, que me estremece el cuerpo en un temblor interminable. Pronuncio tu nombre. Me bebes toda.
Te das la vuelta, te inclinas sobre mí y metes tu miembro en mi boca. Nuestros ojos se encuentran y se sonríen, reconociéndose cómplices. Chupo, chupo, chupo cada con más fuerza. Por la manera como presionas, sé que estás por venirte. Chupo, chupo, chupo, chupo, chupo más fuerte, más rápido. Sales y te vienes en mi cara. El placer recorre una vez más mi cuerpo al percibir tu olor y tu sabor. No quiero cerrar los ojos.
Cuando vuelvo a abrirlos, estoy sentada ante mi PC. Veo tu imagen en la ventana de conversación. Tus labios y tu barba relucen por la humedad. Te escribo un mensaje, preguntándote "¿Por qué tienes la boca mojada?". Al leerlo, te sonríes y me respondes: "Por la misma razón que tú, cariño". Me toco la cara y se me escapa una sonora carcajada.

 
Publicado por Anamar a las 05:00

Respuestas
29 Enero 2006 - 17:05
Enviar un emailRubén
Que exquisito relato de un morbo placer virtual, que seductora ilusión para aquellos que lo han transitado y que magnifica invitación a todo aquel que desee buscarlo; pues en el sexo todo es posible por ser mental su desempeño.Nuevamente te invito, amiga, a continuar deleitandonos. Saludos a tus editores y felicidades a ambos.
29 Enero 2006 - 18:55
Enviar un emailtuyero
Que buenos recuerdos, ojalá y pudiéramos repetirlos.
31 Enero 2006 - 23:35
Enviar un emailGUADALUPE
Delicada como siempre describes suavemente una alternativa mas al placer compartido. BESO CYBERNETICO
03 Febrero 2006 - 15:34
Petronio
antes de encender el carro para un viaje de fin de semana, leo tu relato, consigues que "empuñe" mi "espada" , lamentando no tener webcam para probar lo que maravillosamente describes....;al menos el recuerdo de las escenas me acompañarán en estos días. Seguiré "empulando la espada"?
20 Febrero 2007 - 09:28
Enviar un emailalain
tengo un trabajo bastante "libre" en cuanto a tiempo...me he aficionado a tus relatos. Soy un cubano perdido entre tanto frío en el norte de españa. Me gustaría que me regalases tu messenger para hablar alguna vez. Un beso.
21 Febrero 2007 - 13:10
Enviar un emailJose Santos
Lectura mas propicia de un bar de mala muerte que de amantes de relatos eróticos. Vulgar al extremo del hastío. Pésima imaginación. Lo siento.
21 Noviembre 2007 - 08:37
Gema
Sobre el sexo virtual nunca lo he practicado (a pesar de haber tenido la oportunidad de hacerlo en más de una ocasión). No se pero no me llama la atención masturbarme frente a un ordenador. La adicción al sexo virtual es muy fuerte y muy difícil de superar... Esto conduce a una deshumanización del erotismo. Hay muchas cosas que hacen al encuentro con el otro que quedan descartadas en el sexo virtual: el contacto piel a piel, los olores, los sabores. Todo lo sensorial queda desvirtuado. No pierdas tiempo...dedicate a sentir piel a piel y disfrutar de los olores...

Tamaño de letra
Sindicación
Publicaciones
Publicidad
 
 
Categorías
Enlaces