Hace unos días escribimos un post acerca del Bibel Kalender para el cual Stefan Wiest tomó las fotografías y realizó el diseño del mentado calendario que tenía por objeto recolectar fondos para la congregación luterana de Katzwang, y que hizo colapsar la página web de la entidad, con más de seis millones de visitas en tres días.
Aunque hoy no puede verse imagen alguna, las fotos que han generado más interés. La primera de ellas muestra a Dalila con un pecho desnudo y un par de tijeras en la mano, a punto de cortarle el cabello a Sansón.

En otra aparece el rey David, reducido a mero voyeur, fisgoneando a una dama que se está bañando ignorante de que el sabio monarca la está observando. Más allá tenemos a la sin par Salomé vestida ?¿o sería más apropiado decir, desnuda??, con una sucinta tanga y, en vez de los bíblicos siete velos, lleva el cuerpo pintado. A la puerta de un motel aparece Rahab, la ramera ?atención que así aparece en La Biblia y soy yo quien le está adjudicando esa condición? cubierta apenas por un liguero y medias.
Pero obviamente la fotografía que mayor número de controversias ha causado es la que ya vimos en el post anterior, y que figura en la portada de la hermosa Eva. En la imagen, escondiendo sus partes pudendas con la legendaria hoja de parra y una larga cabellera negra, nos invita a caer en la tentación de comprar el calendario y a acudir a la iglesia, desde el pasillo central de uno de estos recintos.
Hay algo que no logro explicarme: la Biblia tiene varias decenas de historias eróticas, por llamarlas de alguna manera. ¿Qué tiene de malo ilustrarlas tal como uno se las imagina?
Tanto el pastor como los jóvenes están sumamente complacidos con su labor: el calendario ha sido un éxito de ventas, recaudando 40.000 euros tan solo en el mes de diciembre, y la gente se ha interesado en La Biblia.
Bueno, a decir verdad, del libro ?a buen entendedor, pocas palabras?, sólo se han interesado en algunos pasajes específicos?