Culta, joven, periodista, bella, colaboradora en varias publicaciones, inteligente, asidua concurrente a las tertulias literarias, escritora, independiente, autora de más de diez libros, reacia a comprometerse sentimentalmente, sensual y distinguida, pensadora y filósofa, crítica literaria, fue una de las primeras mujeres en practicar el psicoanálisis de ambos lados del sillón.
Fascinó al filósofo Nietzsche. Enamoró al poeta Reiner María Rilke. Se casó con el erudito y especialista en lenguas y culturas orientales Friedrich Carl Andreas, sólo por conseguir su emancipación; convivió con él durante cuarenta y tres años, sin que se consumara el matrimonio. Integró el primer ménage à trois intelectual con el filósofo racionalista Paul Rée y con Friedrich Nietzsche, como peculiar plan de estudios y sólo por su afán de aprender. Y cuando todos pensaban que ya era suficiente, cautivó al mismísimo Herr Doctor Sigmund Freud, que la aceptó como discípula durante mas de veinte años.
En un mundo eminentemente masculino, escandalizó a amigos, parientes, conocidos y vecinos, y no le importó nada, ni siquiera tener que manejarse de manera tan poco decorosa.
Había nacido en la Rusia de los Zares, en San Petersburgo el 12 de febrero de 1861, en el seno de una familia acomodada y profundamente religiosa a la que abandonó luego de una turbia y escandalosa relación con un pastor protestante cuando aún era adolescente, a quien había recurrido al borde de la desesperación, convencida de que Dios no existía ?como se lo habían inculcado desde pequeña?, y atormentada por un conflicto intelectual nada usual en una mujer de ese mundo victoriano: ¿era posible vivir sin fe?
Tenía diecinueve años cuando se estableció en Zurich para cursar sus estudios universitarios y veintiuno cuando enfermó de tuberculosis y se trasladó a Roma, donde conoció a Paul Rée, a quien le insistió hasta el hartazgo que le presentara a su amigo, el eminente y desequilibrado filósofo Friedrich Nietzsche que en ese momento transitaba una de sus crisis más profundas. Él la aceptó y ella hizo honor a tal cortesía siendo su discípula más aplicada y ávida de conocimiento.
Con él y con Rée compartió convivencia y estudios primero en Roma y luego en Alemania, y a esa unión se la conoció como la ?santa trinidad?. Despertó polémica en los hombres, desmayos en las mujeres e indignación en los moralistas de la épóca la fotografía que se tomó con ambos, en la cual los dos hombres tiran de un carro en el que va ella, con una fusta, mientras sostiene una cuerda a modo de rienda con la cual los tiene atados. Consecuente con la elocuencia de esa imagen, cuando Nietzsche le propuso matrimonio, no dudó en terminar la relación de manera intempestiva.

Con el lingüista Carl Andreas ?del que tomó el apellido para sustituir el suyo?, se casó, pero no permitió que se consumara el matrimonio aunque él le demostrara su amor con ímpetu y fervor. A cambio, vivió más de cuarenta años a su lado, en una de las uniones matrimoniales más atípicas de ese fin del siglo XIX.
De Reiner Maria Rilke, el joven poeta catorce años menor que ella sí fue amante, pero sólo durante unos meses. Después, fue su amiga, confidente, maestra y consejera. Y no dejó de observar ni un instante la propensión a la melancolía que ?como en Nietzsche?, mezclaba el genio con la propensión a la locura.
Porque eso era lo que a ella le interesaba: hurgar, buscar, ahondar, escarbar y desentrañar los mecanismos psicológicos de la mente humana.
Para comprender esas pulsiones, escribió el ensayo ?El Erotismo? en 1910, cuando vivía en Gotinga con su esposo. Un año después, durante un congreso reunido para tratar el tema del psicoanálisis, conoció a Sigmund Freud que la psicoanalizó, le permitió ingresar al círculo de colaboradores más estrechos y la reconoció como una de sus más destacadas discípulas.
Con la venia del padre del psicoanálisis, integró la Sociedad Psicoanalítica de Viena y fue una de las colaboradoras de la célebre revista ?Imago?.
Había publicado su primer libro ??En la lucha por Dios??, a los veintiséis años, y con el seudónimo de Henri Lou. El más célebre, apareció en 1931 ??Mi agradecimiento a Freud??, y con esta obra quiso rendir un homenaje a su maestro y mentor cuando éste cumplió sesenta y cinco años.
Se manifestó feminista en un mundo que desconocía el significado de la palabra con su obra ?Personajes femeninos de Henrik Ibsen?, de quien tomó cinco heroínas de sus dramas, para analizar la lucha de la mujer por conseguir el desarrollo de su propia personalidad.
?El Erotismo? fue su obra más polémica, como ?El Diablo y su abuela? ?publicado en 1922?, fue su libro más original, totalmente escrito en verso, resultó ser una fábula que mezclaba elementos religiosos y psicoanalíticos, y rondaba dos temas que le sirvieron de eje: la poderosa fuerza del amor y la ausencia de un Dios.
Autora de más de cincuenta ensayos y diez novelas, dedicó sus últimos años de vida a ejercer el psicoanálisis como psiquiatra en Gotinga, donde falleció el 5 de febrero de 1937, a los setenta y seis años, habiendo conseguido desarrollar y llevar a la práctica la idea que había intuido cuando era una adolescente: el eterno conflicto de la lucha interior del hombre.
Se llamó Lou Andreas-Salomé, fue considerada en su época como una de las mentes más brillantes de ese fin de siglo en ese mundo victoriano pacato, hipócrita y machista. Pero el erotismo de su intelectualidad echó un manto de sombra sobre su obra, que opacaron los prejuiciosos como represalia por las ansias de libertad e independencia que mostró ?consecuente con sus ideas?, en su vida personal, hasta su muerte.
Quizás muchas colegas de esta conflictiva época nuestra, deberían tomarla como ejemplo practicando más y declamando menos. No es más que una idea que me cruzó por la cabeza.