He leído en los diarios y visto en los canales internacionales de noticias lo que ocurrió antes de ayer, 29 de marzo, en toda Francia. ¿Lo habéis visto vosotros?
Para aquellos que no se enteraron, desde bien temprano en la mañana comenzaron a congregarse decenas de miles de personas en las principales ciudades francesas, para protagonizar la que sería una larga jornada de huelgas y manifestaciones convocadas por los estudiantes y los sindicatos en contra de la instrumentación del Contrato de Primer Empleo (CPE), que permite despedir a los jóvenes menores de veintiséis años sin justificación alguna por parte del empleador.
En París y ciudades del interior como Marsella, Niza, Nantes y Rouen, la participación popular ya era al mediodía, mayor que en las anteriores manifestaciones del 18 de marzo pasado, que llegaron a congregar a más de un millón y medio de manifestantes.
En total se llevaron a cabo más de ciento treinta y cinco marchas en todo el territorio francés a fin de presionar sobre el primer ministro Dominique de Villepin , a que retire el CPE, cuya instrumentación ha provocado un rechazo popular masivo en más del sesenta y cinco por ciento de la población.

Debe haber sido en Bordeux donde se produjo la protesta más singular. Allí una joven francesa, muy guapa ella, ataviada como la Marianne de la República Francesa, no tuvo el menor reparo en agitar una bandera tricolor y mientras mostraba abiertamente el bambolear de sus pechos desnudos. Por cierto, la caracterización era impecable y los atributos de la hermosa joven irreprochables en su parecido con la imagen que se nos viene a la cabeza y que asociamos con la Revolución Francesa.
Las huelgas trabaron el tráfico aéreo y parcialmente el transporte terrestre urbano, produjeron una baja asistencia en las escuelas, se alteró la producción de las empresas, no aparecieron los diarios y se discontinuó el horario de los programas de la radio y la televisión francesa.
Al finalizar el día, los centros más importantes de protesta habían sido las ciudades de París, Brest, Rennes y Nantes, llegando a calcularse en tres millones el número de manifestantes, entre los cuales los más levantiscos levantaron barricadas en las calles cortando el ingreso a universidades y empresas.
Esto provocó ?como era de esperarse?, que en varias ciudades la policía procediera a reprimir a los huelguistas con palos, balas de goma y tanquetas hidrantes, reviviendo situaciones que ya son tristemente conocidas en todo el mundo y no precisamente de exclusividad de los países subdesarrollados.
De la joven guapa que formó parte de la protesta con ese histórico y erótico atuendo, se puede decir que cuando apareció, la multitud rugió un estentóreo Bravó! y a continuación luego comenzó a corear La Marsellesa.
¿Cuál es el nombre real de la Marianne del siglo XXI? No lo sabemos. Sobre el fin de la jornada se supo más de ella.