El crecimiento de los sitios exclusivos para adultos ha crecido de manera sorprendente en los últimos cinco años. En algunos como éste, encontraréis de todo como en botica. Cada vez más son más especializados y a mi juicio están modificando los hábitos y hasta la conformación misma de la sociedad.
Servicio de cámaras para tener sexo virtual; blogs personales en los cuales gente real cuenta sus experiencias o desvela sus fantasías; búsqueda de pareja tradicional o de una mujer o un hombre para un ménage á trois; travestis para aquellos señores que alardean del pelo en el pecho pero que no pueden reprimir sus fantasías homosexuales; mujeres que buscan mujeres; grupos para organizar encuentros multitudinarios; diversiones que van desde jugar al scrabble en el monitor (hay conocidos clubes de jugadores que se reúnen regularmente) o para otras actividades más atrevidas. Y, naturalmente, el original, clásico y siempre bien ponderado chat, que en ciertos casos termina por provocar en algunas personas un alto grado de adicción, según opinan psiquiatras y psicólogos especializados en el tema.

He podido echar una ojeada a algunos párrafos esclarecedores de la tesis doctoral de una licenciada en sicología, quien investigó el fenómeno del chat respecto del crecimiento del aislamiento y la soledad en este mundo postindustrial e informatizado.
En ese concienzudo trabajo muestra cómo las personas que chatean habitualmente terminan convirtiéndose en adictos y se les hace muy duro despegarse del ordenador. Lo peor es que cuando se desconectan, llegan hasta el punto de padecer síntomas de abstinencia con síntomas tan evidentes como la taquicardia.
Del total de usuarios, una alta proporción muestra trastornos o problemas para relacionarse, por lo cual viven y padecen de soledad. Del total, más del setenta por ciento, son mujeres
Estas características, cantidades y proporciones, son similares en los sitios para adultos. Cuánto más deben padecer ?me pregunto?, aquellos que se hacen un lugar en estos espacios virtuales, donde consiguen la satisfacción ?¿ilusoria?? de construir relaciones que en la mayor parte de los casos, no pasan del monitor y rara vez se concretan en el mundo real.
Como sea. a mitad de camino entre club gratuito y empresa de servicios, estos websites aparecen cada vez con más frecuencia. Para quienes no los conocen, la inscripción por lo general es gratuita, aunque luego, para acceder a ciertas prestaciones, no queda más remedio que usar la tarjeta de crédito.