Hoy seré yo quien con besos y caricias explore la pasión que guardas.
Cierra los ojos déjame llevarte, regálame esta hora, entrégate completo.
Hoy te haré el amor a mi manera: dulce, suave sin apuros.
Tu cuerpo será una ofrenda para mí, desnuda y expectante.
Beso tus labios cálida, anhelante, mientras con caricia de seda
sujeto tus muñecas. Estás a mi merced:
solo quiero que sientas, que disfrutes.
Ya estoy sobre ti, percibes mi aliento, mi cercanía.
Ahora mi boca se desliza de tu boca hacia tu cuello
mi lengua lame tu pecho, traviesa se entretiene.
Te estremeces, vaya si lo haces, cuando rozo apenas tus pezones
desciendo, me recreo en tu ombligo, suave caricia a tu encendido vientre.

Sigo viaje a mi destino: al ansiado lugar, tu sexo ardiente.
Lo siento palpitar entre mis manos, tiemblas todo a mi contacto.
Ávida de ti, mis manos te acarician, suben y bajan por tu hombría,
lo siento latir entre mis dedos deseoso, candente, enhiesto.
Con los ojos me pides lo que quieres, yo dispuesta y ardorosa, reinicio mi tarea.
Mis dedos suben y bajan por tu sexo, mi lengua lame el borde de esa fruta,
tu humanidad entera se estremece. Arranco de lo mas profundo de ti
un suspiro, un grito ahogado, mi hambrienta boca te devora poco a poco,
Suave relamo, te succiono, siento el sabor de tu néctar que me embriaga.
Como un ariete se abre paso, adentro, afuera, hasta llegar a mi garganta.
El frenesí se apodera de los dos. Mi gozo de verte disfrutar de tal manera.
Siento tu miembro ardiente y a punto de llegar, tu pelvis me avisa
que el clímax ya se acerca, un grito anuncia la explosión de tus sentidos.
Inundas con tu savia mi interior, mi ser entero. No permito que escape ni una gota,
paladeo el elixir, el placer de verte así: prisionero y doblegado a mi deseo.
© 2006 by Guadalupe G. R.