Colección Voyeur

Miércoles 12 de Abril de 2006
Las que se descalzan en público

Las mujeres que se sacan los zapatos en público, toman la iniciativa en la cama.

?Los zapatos de han convertido en el reflejo de nuestra cultura. Aunque el diseño de cada época es notoriamente distinto, ellos siempre dirá algo de quiénes somos, qué hacemos, adónde hemos estado y hacia dónde vamos.
?Para ellas los zapatos, su forma, textura, color y combinación pasaron de ser un elemento de uso común a un artículo imprescindible de la moda y en lo que ellas desean mostrar. Así, podemos asegurar que un buen par de zapatos puede hacer a una mujer más o menos poderosa, marcando el paso en lugar de seguirlo y transformando a una mujer normal y corriente en una diosa capaz de conseguir que los hombres caigan rendidos a sus pies. Esa es la esencia de la Máxima.

?Las mujeres que se sacan los zapatos en público están mostrando una forma de sentir la vida. Ellas se sentirán cómodas al desprenderse de su elemento clave, evidenciarán una actitud propulsora, proactiva y transgresora en su manera de encarar relaciones y serán creativas e ingeniosas en su intimidad. Les gustará tener el control y pueden hasta resultar salvajes si la situación lo amerita. Finalmente, podemos concluir claramente que ellas tomarán la iniciativa en la cama.?

¿Curioso, eh? Créase o no, pero parece que la máxima se cumple. Por lo menos yo lo he comprobado y no falla, créanme.
Si se preguntan quién hizo esta deducción ?que quizás ofenda a algunas mentes racionales, machistas, feministas o embanderadas con cualquier causa de estos tiempos?, y escribió esta Máxima: pues es un joven periodista llamado Gabriel Schultz, que con la colaboración de un colega que se hace llamar The Joteman, publicaron ?Máximas de un hombre cualquiera?, libro editado por Editorial Distal, en 2004, del que hemos extractado ésta. Todas las máximas reunidas en ese volumen ?unas 100?, son una compilación que hicieron los autores de las que se emitieron por una radio de la Argentina.
Alguien me sugirió y me prestó el libro mencionado y me divertí a rabiar leyéndolo. Y ahora me divierto aún más mirando a las mujeres que se quitan los zapatos en público. Sé que a algunos de los lectores les parecerá una tontería. Pues los invito a que se limiten a observar, como ha hecho el autor. Después me cuentan.
Apuesto a que más de uno de ustedes, de ahora en adelante, hará lo mismo. ¿A qué sí?

 
Publicado por Simon a las 05:00

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