El 17 mayo de 2006, a las 14:06 horas, el lector Bernardo Marques-Ravelo, nos dejó este comentario en el post del 25 de abril, titulado Friné: “Señores: ¿Hasta cando nosotros, los lecores, vamos a terne que soporar la falta de seriedad vuesta? Hace un mes que no actualizan la pagina. Por favor, señores: Sean un poco mas serio. Solo un poco. Atentamente, Bernardo Marqués-Ravelo” [SIC].
Es cierto que durante un tiempo no publicamos nada en este espacio. Nuestras razones tenemos, son válidas para nosotros y tienen que ver con ese cuento picante de Jaimito, que habla de su gatito y de lo que hace con él cuándo, cómo y adónde se le da la gana.
¿No está en claro? Pues bien, digámoslo de otra manera: nuestro Blog es nuestro y el publicar o no publicar, y qué elegimos para cada post –si es una nota, un poema un cuento o una novela–, son nuestro privilegio, por si no le quedó en claro al lector de marras.
Pero lo que nos parece aún más importante es mencionar que la actitud de este lector no es más que el reflejo de una “tendencia” –como llaman ahora a las pretensiones–, de creer que porque está en Internet, todo es de todos y existe algún tipo de obligación de satisfacer los deseos de los usuarios. Es, en este mundo globalizado y alocadito en el que vivimos, la aplicación del principio “¡Tengo mis derechos y deben respetármelos!”
Por cierto, nadie menciona que a cada derecho, corresponde una obligación.
Otra cosa que parece no advertir el usuario es que si él podía leer todos los días una nota nueva, es porque alguien la escribía. Y ese alguien que la escribía, pretendía, en algún momento, cobrar por sus servicios. Hay que decirlo: entre quienes hacíamos diariamente Voyeur, no hay ningún millonario. Me gustaría comprobar qué sentiría el señor Bernardo Marques-Ravelo si, luego de trabajar todo un mes en lo que fuere que hace para vivir, en vez de pagarle por sus servicios le dijeran: “¡Ah, no! ¿Cómo pretende cobrar por eso?”
En rigor de la verdad, ese espacio de lectura nació como una iniciativa de la editorial. Y la editorial tiene una actividad y un objetivo: publicar, editar y comercializar libros en formato virtual y en formato físico (papel), porque esto, señoras y señores, es un negocio. Esto es, publicamos libros para venderlos y para ganar dinero, para poder seguir publicando libros y seguir ganando dinero y, en lo posible, darle una oportunidad a muchos autores que de no ser así, quedarían en el anonimato porque es sabido que no es fácil publicar en las grandes corporaciones editoriales tradicionales.
Es cierto que durante dos años hemos recibido comentarios tan gratificantes –diríase que eran caricias virtuales con palabras–, elogiando nuestro trabajo, y esa respuesta es la que nos motivó –y nos sigue motivando–, a mantener este espacio, pese a la opinión pesimista del lector Fernán, que el 31 de mayo de 2006, a las 02:09, dejó este comentario : “Parece que esto murió. Es una pena. Igual, últimamente estaba muy orientado a la poesía. No es que no me interese, pero me gustaba más la primera época” [SIC].
Pues bien, aquí estamos. Esto no murió. Y si no le gusta la poesía erótica, estimado Fernán, no la lea. Recuerde el cuento de Jaimito: hacemos con nuestro gatito lo que se nos antoja.
Esta actitud que hemos mencionado de pretender que todo lo que uno encuentra en la Web debe ser gratis, se pone de manifiesto en el comentario del señor Reger Marfeti, que en el link de comentarios de una novela de nuestro fondo editorial, en el cual los lectores –si así lo desean–, pueden dejar su opinión acerca de la obra que deben adquirir. El señor, no sólo que nos mangonea, sino que de alguna manera nos chantajea: “Yo opinaria si lo hubiese leido, si me lo descargan a mi cuenta de correo, opinare. kimeles@yahoo.es, regalenmelo pueden hacerlo, un saludo” [SIC].
Sin palabras.
De modo que a partir de este momento, cambiaremos nuestra política editorial. Seguiremos publicando en este Blog, en la medida de nuestros intereses, gustos, preferencias y pareceres. Detesto tener que decirlo así pero a quien no le guste... la puerta está abierta.
Estoy muy cabrero, sí. ¿Comprenden ahora cuál es la razón por la que la señora Monserrat Borrás –esa excelente colaboradora y amiga–,
me colgó el mote de “El Gran Cabronazo”?
Para nuestros amigos, para aquellos que disfrutan con nuestro trabajo, los que nos siguen, nos respetan y aprecian nuestro esfuerzo, sean bienvenidos. Para ustedes, queridos lectores, va lo mejor de nosotros en ésta, nuestra nueva época, inaugurando nueva casa.
Eso sí... por favor, antes que tengamos que pasar la gorra... ¿Por qué no se dan una vuelta por la editorial y le echan una ojeada a nuestros libros y compran alguno?
Los que hacemos Voyeur , agradecidos.