A diferencia de los shunga japoneses –las ilustraciones o estampas tan populares y vendidas abiertamente en Japón– las pinturas eroticas chinas son tan poco conocidas que hasta ahora no habían sido exhibidas al público. Muchas de ellas habían visto la luz gracias al incansable restaurador y coleccionista Ferdinand Bertholet, quien hace algunos años publicara el libro Les jardins du plaisir: Erotisme et art dans le Chine ancienne como parte de sus esfuerzos por divulgarlas.
Ahora Bertholet ha puesto a disposición del Museo Cernuschi de París su colección de arte erótico chino, catalogada como la más completa en el mundo occidental. De esta manera se remedia tal omisión y se presenta la primera exposición de las llamadas “pinturas del palacio de primavera”. La muestra, titulada “Pinturas eróticas chinas”, abarca desde la dinastía Ming (1368–1644) hasta la dinastía Han (1644–1911).

De una sensualidad casi siempre inusual, a veces más evidente, las obras eróticas chinas invitan tanto a la contemplacion como al análisis, llamando la atención del observador sobre detalles como una mediecita blanca en el suelo o un traje que pareciera haber sido abrochado apresuradamente tras un fogoso encuentro, despertando el deseo de un modo que no podría hacerlo la desnudez absoluta y convirtiéndonos en voyeurs.
Gran parte de las obras expuestas tienen como motivo los gineceos de la dinastía Han, escenarios de muchos episodios eróticos. Algunos de ellos, como los amores del último monarca de los Han del Oeste con su favorito Zhao Feiyan y su hermana Zhao Hende, se transformaron en leyendas al ser narrados en novelas y representados en estos cuadros.
De hecho, los caminos de la literatura y de la pintura se entrecruzan al tratar la misma temática; aunque a veces el arte escrito precede al arte pictórico, sobre todo durante la dinastía Ming, período en el cual ocurrió una cierta emancipación de las costumbres. Fue justamente en esta época cuando se puso de moda la literatura erótica, junto a los libros ilustrados y las piezas teatrales dedicadas a Eros.
Besos a todos nuestros queridos lectores. He regresado, y aquí me quedo.