“Las mujeres levemente gorditas son artesanalmente aplicadas en el sexo”, se titula la máxima de Gabriel Schultz, que con la colaboración de un colega que se hace llamar The Joteman, publicaron “Máximas de un hombre cualquiera”*, y lo fundamenta:
“Los conceptos de belleza han variado a lo largo de la historia, pero el criterio de una gordura linda aún se mantiene en nuestra psique.
”Adicionalmente, la naturaleza nos demuestra día a día que existen nexos asociados a aspectos que tenemos en exceso versus a los que tenemos en decadencia. Las mujeres instintivamente podrán equilibrar o balancear sus faltas o debilidades enfocándose en un constante aprendizaje que compense esta falencia. Esta es la esencia de la Máxima.
”Las mujeres que son levemente gorditas, son la vida experiencia donde se puede aplicar la teoría de las compensaciones.
”Además, podemos argumentar que una leve gordura presenta más lugares de donde asirse en el arte del amor; sin llegar a ser lo suficientemente gorda como para no excitar. En conclusión tiene un excelente término medio, pudiendo así afirmar que serán artesanalmente aplicadas en el sexo”.
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Como en el cuadro de Comerre que reproducimos, deben ser muy pocos que nieguen la sensualidad de las formas opulentas de las modelos del Renacimiento, por más que durante el siglo XX haya entronizado a las delgadas como modelo de belleza por excelencia.
De hecho en la actualidad las pulposas lucen con total desenfado sus escotes y muestran sin reparo alguno ese canalillo que hasta no hace mucho tiempo se empeñaban en disimular. Altre tempi, altre mores.
Por lo que a nosotros compete, acordamos con el autor de las máximas. Sí, señor, de todas maneras.
* © 2004 by Editorial Distal