Considerado uno de los principales seguidores de Sir Lawrence Alma-Tadema, nacido en 1858 John William Godward dedicó su vida artística entera a pintar mujeres desnudas o vestidas con tules transparentes o telas clásicas, que posaban en terrazas, ambientes o baños de mármol, razón por la cual se conoce a los artistas que siguieron al maestro como los miembros de la “Escuela del Mármol”.
De todos los seguidores de Alma-Tadema, Godward fue el único que pintó tan bien como el maestro y hasta en ocasiones mejor que él. Se lo tiene como uno de los últimos artistas del Neoclasicismo Victoriano –también considerado el Prerrafaelismo Tardío–, y en la actualidad sus obras son buscadas por los coleccionistas que están dispuestos a pagar considerables cantidades de dinero, tal como sucedió en 1995, cuando su “Dolce far niente” fue subastado en más de 550.000 dólares.
Claro que Godward no se imaginó en vida que su obra podía llegar a ser tan codiciada. Y es que terminada la Primera Guerra Mundial, con el fin de la época victoriana, muchas obras clásicas no eran tomadas en cuenta y hasta eran motivo de burla en el mundillo del arte londinense. Entre 1886 y 1916, exhibió diecinueve pinturas en la Real Academia de Londres y también expuso en la Royal Society.

The Mirror, 1889 (detalle)
Incapaz de cambiar su estilo, el pintor inglés –que durante algún tiempo vivió en el barrio de Chelsea–, no podía vender sus cuadros. Viviendo en la pobreza, cayó en una profunda depresión que lo llevó al suicidio. Murió con su cabeza metida en el horno de gas de la cocina en el año 1922. Su familia, avergonzada por el suicidio, destruyó todas las fotografías de Godward y sus papeles privados, por lo que en la actualidad no existen imágenes de su persona.

In the Tepidarium, 1913 (detalle)
La perfección de las formas y los detalles históricos de sus cuadros se suman a la belleza sugerente de las mujeres griegas y romanas que pintaba en situaciones de la vida cotidiana. Mujeres de cuerpos firmes, formas generosas y sugestiva sensualidad nos permiten decir que, en nuestra humilde opinión, John William Godward es uno de los mejores exponentes del erotismo mundial en la pintura.