Colección Voyeur

Lunes 25 de Septiembre de 2006
Waterhouse: el erotismo romántico I

Soñador, distinguido, envuelto en un halo de romanticismo, el estilo de la pintura de John William Waterhouse no se alteró en ningún momento de su carrera. Había nacido en Roma, el 6 de abril de 1849, en el seno de un matrimonio de ingleses radicados en Italia por cuestiones laborales, entusiastas y admiradores de la pintura.
El pequeño Nino –como se lo llamaba cuando era pequeño–, aprendió dibujo y pintura en el taller italiano de su padre y en 1870 ingresó en la Royal Academy Schools de Londres. Dos años después estaba exhibiendo sus primeras obras en la Sociedad de Artistas de Gran Bretaña y en la Royal Academy.
Waterhouse tenía un amor especial por Italia, y de ahí que sus primeras obras tienen una marcada influencia por las costumbres y la vida cotidiana italiana. Sólo después de los veinte años comenzará con una temática que tiene reminiscencias orientales, aunque la mayoría de sus creaciones de la primera época, hablan de la influencia que sobre el joven artista ejercía la historia antigua y el género clásico, similares a las obras del por entonces maestro del romanticismo Victoriano, Sir Lawrence Alma-Tadema. Las similitudes están a la vista en varias de sus obras, especialmente en “Consulting the Oracle”.

The Lady of Shalott, 1888

Pese a la influencia de Alma-Tadema, es claro que Waterhouse pintó de manera más variada, valerosa y osada que la del maestro Prerrafaelita, lo que queda de manifiesto en los juegos de luces y sombras y en el dramatismo de las historias que reflejan sus cuadros.
Esta primera etapa, inspirada en lo clásico –historia de Grecia y Roma–, terminada la década de 1880, Waterhouse se vuelca hacia la pintura que reproduce temas puramente literarios, y en sus últimas obras se pone de manifiesto la influencia que sobre el artista ejerció la literatura y la mitología griegas.
El principio del siglo XX –quizás debido a la influencia del Impresionismo y de los cambios estéticos de la época, comenzará a usar colores más claros y brillantes, desprovistos del deslumbrante juego de los claroscuros de la primera época.

Hylas and the Nymphs, 1896

Son notables en John William Waterhouse su capacidad de trabajo y la manera que tenía de iniciar y terminar una obra en el mismo lienzo, tal como aseguran los estudiosos de su carrera.
Desde su primera exhibición en 1880, lo hizo anualmente en The Royal Academy, institución de la cual es elegido socio y académico en 1885 y 1895 respectivamente. Es durante ese lapso de tiempo que sus obras tienen una asombrosa acogida y se la llega a comparar con los grandes representantes de la segunda etapa de la época Prerrafaelita: Leighton y Burne-Jones.
Pero en los primeros años del siglo XX, y pese a que la prestigiosa revista artística “The Studio” lo apoya abiertamente, su estilo comienza a considerarse caduco.

(Continúa)

 
Publicado por Simon a las 05:00

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