Colección Voyeur

Sábado 21 de Octubre de 2006
Como frambuesas

Es necesario invocar a todos los sentidos para disfrutar la sensación, créeme. Sé lo que te digo.
El rito comienza con ese renovado misterio que simboliza el descubrirlos con la vista. Sólo se pueden ver cuando cae la tela y se sueltan los broches de la espalda. Allí están a la espera que alguien desvele su misterio: jóvenes, vitales, gráciles, frescos; como dormidos en la cima de la nívea blandura de esas colinas que, casi insolentes, revelan a primera vista tu maravillosa condición de mujer; rodeados por una aureola rosada, salpicada de fresas muy pequeñas.
El oído cuenta poco en esta percepción a menos, claro está, que aproxime uno el oído al pecho y escuche el latido de tu corazón que comienza a palpitar más fuerte cuando cuerpo y mente presagian el contacto de la piel conocida y esperada. Y aunque el roce sea tan inaudible como una gota de agua en una cascada, si se presta la debida atención, el palpar se torna corpóreo. Si el silencio es suficiente, se puede escuchar un susurro apenas perceptible de la piel rozando piel.
El tacto... ¡Ah! El tacto es una aproximación a lo sublime. Es como deslizar la parte más blanda del dedo –ésa, que lo percibe casi todo–, sobre una tela rugosa. Es acariciar la textura de una frambuesa cálida que aún sigue adherida a la planta en una abrasadora tarde de sol.

¿Te preguntas para qué sirve el sentido del olfato? ¿En verdad no lo sabes? El aroma es la antesala del gusto, la antecámara del goce, la puerta de acceso al deleite. El aroma de la piel es prácticamente indefinible, porque le pertenece a uno y a nadie más. La fragancia de tu piel es tuya y no hay posibilidad de confundirla con otra.
Es la admisión a ese placer mayor de los sentidos, que es el gusto.
Saborear esas frambuesas, cuando tu cuerpo hospitalario franquea el paso a la voluptuosidad, es puro éxtasis. Sentir cómo la rugosidad se torna tersura dentro de la boca y la suavidad se transforma en dureza; degustar la sorprendente maravilla de esas fresas que son tus pezones y jugar con ellas en la boca, es la mejor y más perfecta definición del placer.
Cuando generosamente te obsequias, con tus manos elevando tus senos, guiándolos ofrecidos a mi boca para besarlos, lamerlos, sorberlos, degustarlos, mordisquearlos con suavidad y ofrendarles mis caricias más dulces, tus pezones se me aparecen a los sentidos como deliciosas frambuesas que surgen de tu cuerpo.
Esa tierra fértil que espera, paciente, el momento de ser fecundada.

 
Publicado por Simon a las 05:00

Respuestas
21 Octubre 2006 - 16:33
Friné
Acostumbrada me tienes a tus escritos, Simón. Cada vez más intensos, cada vez más perceptibles. Porque tus palabras se incrustan en la piel y pareciera que es una la que vive ese momento. Así de profundos y reales se leen tus sentidos. Un abrazo.
23 Octubre 2006 - 14:44
Enviar un emailSimon Paterson
Querida Friné: Te agradezco este y cada uno de tus comentarios a mis post de los sábados, esas tiernas y generosas palabras que dejas éscritas en la ventanita. Veré qué hacer para que pueda conseguir que te sientas así, con cada uno. Mi afectuoso saludo, y un abrazo para ti. Simon
30 Septiembre 2008 - 09:24
Pepe
Estas palabras “El final de nuestro recuerdo” o como intentar congelar la memoria ...ponerle fin a los recuerdos traumáticos. Tu post me lleva a *MaLoS ReCuErDoS*'s Hay Una relación de sometimiento... un hombre perverso. Me preocupa mi ceguera de aquel momento. *MaLoS ReCuErDoS*'s
30 Septiembre 2008 - 14:53
La Banda
Simón que alegria siento después de leer éste post que hayas elegido bien. Pepe... cada vez hay mas gay que sangran por el ano??? Las frambuesas se me hacen ácidas...jajjaja Y ni que hablar de las frambuesas negras jajjajaajjaja Friné, la puta griega no estaba muerta? jajjajja P.U.T.A. cuando resucitó? Avisale a Praxiles!!! jajjajajjaja Un abrazo Maestro mire que pasan cosas raras en Voyeur..jajjaja Nos vemos el sabado. La Banda

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